miércoles, 27 de noviembre de 2013

SOCIEDAD.

                                                             
                                               SÁLVESE  EL QUE PUEDA.
                                                                       Jorge Olivera Castillo.
Los pormenores de las corruptelas detectadas en el Complejo de tiendas de Carlos III y en una entidad municipal de la empresa de servicios comunales, refuerzan las opiniones sobre la incapacidad del gobierno para detener un fenómeno que ha hecho metástasis en la sociedad.
Como en anteriores ocasiones, miles de cubanos cuentan con las pruebas documentales de los hechos grabadas en memorias flash y en DVDs.
Nunca se sabe quién es el proveedor inicial, pero es de suponer que se trata de un acto premeditado en la jefatura del Ministerio del Interior.
La falta de información oficial se compensa con el trasiego de copias, alquiladas o vendidas, a una clientela ávida por enterarse de la identidad de los culpables y sus artimañas para enriquecerse.
Ambos casos ocurridos en La Habana, vuelven a demostrar de manera fehaciente la inviabilidad de la centralización económica.
En la mayoría de las empresas estatales sigue imperando el descontrol administrativo lo que facilita el auge de la corrupción en todas sus variantes.
De nada valen los esfuerzos de la Controlaría General de la República para ponerle freno a algo que por la cantidad de implicados habría que despenalizar.
Unos pocos son los que finalmente terminan en la prisión. El resto se las ingenia para continuar en sus rejuegos sucios que incluyen el desfalco, la extorsión y el soborno. 
“Los precios en todas las tiendas están multados. Aparte de que ya viene inflados por orden de la empresa que provee la mercancía, se le agrega un extra que después se reparte entre la gerencia, el responsable económico y los empleados”, me explicó el dependiente de una tienda a condición del anonimato.
“El salario que recibimos es una miseria. Si no hacemos esto, sería como venir a trabajar de gratis. Es verdad que le robamos al cliente, pero imagínate son las reglas del juego. Esto es sálvese quien pueda”, agregó.
Por medio de esta conversación, pude enterarme que los gerentes se van con la mayor parte de las recaudaciones ilegales. En algunos casos sus ganancias sobrepasan los 300 pesos convertibles por día, aproximadamente 280 dólares.
Tales dividendos representan una fortuna en un país donde el sueldo promedio es menos de un dólar diario
Entre los beneficiarios de estas  ilegalidades, también habría que mencionar a centenares de ex oficiales de la contrainteligencia.
No pocos de estos últimos figuran en las nóminas de los cuerpos de seguridad de cada centro comercial, otros se desempeñan como inspectores a los que hay que entregar una parte del botín. Negarse a hacerlo es el camino más corto a la cárcel.
Al final todo funciona sin contratiempos. Solo hay que cumplir con los códigos establecidos.
De vez en cuando, la contralora general, Gladys Bejerano, en aras de no perder su credibilidad, decide ponerle fin a alguna de las corruptelas.
 Es como introducir la mano en un biombo con los ojos cerrados. Sin duda alguna, siempre extraerá una carta de triunfo.
De hechos de corrupción está saturada la república que forjaron bajo la bandera del socialismo, hace más de medio siglo.
oliverajorge75@yahoo.com            


    

REPRESIÓN

                                          
                                               REPRESIÓN CUESTA ARRIBA.
                                                                         Jorge Olivera Castillo.
Quizás para el primer trimestre del 2014, la cifra de presos políticos sobrepase el centenar.
Al conocer que actualmente existen 87 personas tras las rejas a causa de sus actividades contestatarias, no resulta descabellado pensar en otro salto cuantitativo.
Quienes vaticinaron una disminución de las arremetidas gubernamentales contra los activistas prodemocráticos, a partir de que Raúl Castro asumió la presidencia del país, fallaron en sus cálculos.
Los encarcelamientos, las detenciones arbitrarias y los actos de repudio, ocurren con la frecuencia e impunidad de siempre.
El general de ejército ha demostrado sus credenciales represivas sin que se vislumbre un cambio en este sentido
Aquellas excarcelaciones de presos políticos, realizadas a mediados de 2010, respondieron a una limpieza de imagen ante la opinión pública internacional. Nunca hubo nada más allá. En el fondo prevaleció el atrincheramiento ideológico. Basta recordar que la condición  para salir de la cárcel fue acogerse al destierro.
Igual interpretación vale para el indulto, de los casi 3000 presos, que tuvo lugar a finales de 2011.
En un período, relativamente corto, retornaron los juicios sin las debidas garantías procesales y la reclusión por hechos que no justifican el nivel de las represalias.  
Por otro lado, según los datos aportados por la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN),  las condiciones crueles y degradantes dentro de los centros penitenciarios se mantienen inalterables.
Además, el informe asegura que el número real de prisioneros por razones políticas probablemente supere las 87 personas. Tal afirmación se basa en el hermetismo del régimen. El tema, en las raras veces que es abordado por los medios oficiales, se caracteriza por el subjetivismo y el escamoteo de la realidad.
En cuanto al veto a la entrada de organizaciones como Amnistía Internacional y la Cruz Roja, hay que subrayar la impertérrita decisión del gobierno en evitar esos escrutinios. Si no hay delito, ¿por qué persiste la negativa?
La única salvedad del asunto tratado en este artículo, es la moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Orden que podría expirar en los tiempos que se avecinan.
Un aceleramiento de las transformaciones económicas en los próximos años pudiera acentuar los perfiles de la represión. No son descartables los escenarios proclives a generar mayores corruptelas dentro del partido, un ambiente social más anárquico y posiblemente el desarrollo de turbulencias políticas.
Ante el surgimiento de esas anomalías, capaces de provocar importantes fracturas institucionales, no sería raro que aparecieran los castigos ejemplarizantes.
A Raúl Castro no le preocupan las críticas. Lo más importante para él y sus más cercanos colaboradores, es garantizar el poder a toda costa. ¿Se sobrepasará la cifra de 100 presos políticos? ,¿se decidirá aumentar las turbas parapoliciales que golpean, de forma indiscriminada, a cualquier ciudadano que se oponga a los dictados de la cúpula gubernamental? , ¿se activarán los pelotones de fusilamiento?
Esperemos por un futuro, no muy lejano, que se proyecta gris como los días de tormenta.


      
           
  

      

lunes, 22 de abril de 2013

DISIDENCIA


                                             EQUILIBRAR LA BALANZA.
                                                                        Jorge Olivera Castillo.
Sería una de verdad de Perogrullo, decir que el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación ha sido una oportunidad de oro para una discreta ampliación del espectro contestatario dentro de Cuba.
Con la proliferación de los blogs y los teléfonos celulares, los puntos de vistas críticos pueden ser enviados en segundos al mundo entero a través de twitter o simplemente publicarlos en las bitácoras personales sin que hasta ahora el gobierno pueda impedirlo de manera permanente.
Es cierto que gracias a estas plataformas de difusión, la realidad interna en lo tocante a la represión o algún otro evento de importancia y que no es reflejado por los medios de prensa oficialistas, llega a millones de personas y a decenas de relevantes instituciones cada semana, sin embargo hay que también destacar las limitaciones para forjarse un criterio objetivo de un asunto que tiende a interpretarse desde una óptica demasiado triunfalista.
¿Cuál podría ser la incidencia dentro de las fronteras nacionales, si la gran mayoría de los cubanos no tiene computadora, ni posibilidades de conectarse a internet?
¿Cuántos cubanos estarían en capacidad de convertirse en twitteros, si cada envío cuesta poco más de un dólar, en un país donde el salario promedio es de alrededor de 20 dólares al mes?
La entrada de los blogueros al asediado entorno de la disidencia, es un paso positivo y sin dudas necesario, pero esto es preciso verlo como la culminación de un proceso que abarca más de tres décadas de esfuerzos sostenidos por parte de centenares de activistas pro derechos humanos, opositores políticos, bibliotecarios y periodistas independientes, entre una extensa gama de agrupaciones que han desafiado el poder totalitario a un elevado costo físico y psicológico.
Con estas alusiones no albergo ningún propósito mezquino contra las nuevas generaciones que recalco, juegan un papel significativo en la lucha pacífica a favor de un Estado de Derecho.
De manera diáfana y sin que medien falsos elogios, hago públicas mis congratulaciones de que se hayan extendido los márgenes de la disidencia con el auge de las actividades relacionadas con el ciberespacio y la telefonía móvil.
Si quiero llamar la atención respecto a los peligros del sobredimensionamiento. Pienso que la cuestión principal radica en influir en intramuros y esa probabilidad está lejos de concretarse mediante el uso de la red de redes.
No temo equivocarme al afirmar que los entidades políticas y civilistas que realizan su activismo casa por casa y desde hace décadas, cuentan con mejores posibilidades de ganar adeptos, a pesar del acoso y todos los riesgos asociados a su labor.
Para optimizar la eficacia de la contienda política frente a un régimen que apuesta por el atrincheramiento y en aras de ayudar a la cohesión de las fuerzas implicadas en un cambio en toda la extensión de la palabra, sería saludable lograr un balance a la hora de premiar otros sacrificios no menos sobresalientes en la larga lucha contra el castrismo.
Aunque no se viertan de manera pública por razones obvias, corren rumores que podrían ser el germen de lamentables rupturas en un futuro mediato.
Las divisiones pueden sobrevenir de muchas formas y estos desequilibrios pudieran atizar resquemores que retrasarían la imperiosa articulación para enfrentar con mayor éxito al adversario común.
No sería sensato enrarecer el ambiente de por sí tenso por múltiples causas. Solo hace falta trabajar por un equilibrio que ponga en perspectiva el valor y la tenacidad de otras personas que han dejado su impronta en un conflicto plagado de exilios, encarcelamientos y muertes.

          

           

  
 
s I < p PK_ rR lass=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: 150%'> 


SOCIEDAD



                                                     POLLO EXTRAVIADO.
                                                                        Jorge Olivera Castillo.
Si no fuera por los productos racionados, muchos dependientes estatales y empleados de las respectivas entidades suministradoras,  no tendrían automóviles, casas, prendas de lujo y todo lo que no está al alcance del cubano promedio.
Desde que se implantó la libreta de racionamiento en los primeros años de la década del 60 del siglo XX, el timo al consumidor, el desvío de recursos y el parasitismo social se fueron convirtiendo en el distintivo de una revolución que realmente concluyó apenas 9 años después de su estreno en enero de 1959.
Con la eliminación de los últimos vestigios capitalistas en 1968 se procedió a consolidar un nuevo orden basado en el igualitarismo y en la peregrina idea de crear el hombre nuevo: un ser humano honesto, listo para cualquier sacrificio por la patria y con valores éticos y morales extraordinarios.
A medida que transcurría el tiempo, las cosas tomaron rumbos opuestos. La doble moral fue cimentándose y el empeño principal de los cubanos, determinado por el mandato de la supervivencia, se fundamentó en sacar adelante la economía familiar sin detenerse en la legalidad o no de los procedimientos.
Al no haber cambios dentro de las estructuras estatales la situación es la misma. Solo que en la actualidad, en el caso referido aquí, las ganancias obtenidas por las trampas al uso, son mucho menores a raíz de la paulatina reducción de la canasta básica debido a los graves problemas económicos.
Ya no es posible que los dependientes de los locales donde se reparten las exiguas cuotas de alimentos y artículos de aseo, amasen jugosas fortunas como en los años de las vacas gordas, cuando la ex Unión Soviética y sus satélites garantizaban los suministros sin interrupciones.
Entre las tácticas para consumar los despojos, aparte del trabajo sucio en las básculas, habría que mencionar un término que se explica por sí solo: faltante.
El ciudadano Raúl Fernández Suárez, residente en el municipio capitalino de Marianao, es uno de los afectados por las 42 libras de pollo que no llegaron a la carnicería como parte del plan que asigna 11 onzas per cápita, dos veces al mes, según reportó el diario Juventud Rebelde en la sección Acuse de Recibo en su edición del 3 de abril.
Desde enero, las reclamaciones han caído en saco roto. Sin embargo alberga esperanzas de que en este mes se resuelva el entuerto.
Es razonable la duda de que el pollo no entregado de acuerdo a las estipulaciones vigentes, haya terminado en la mesa de clientes que pueden pagarlo hasta 10 veces por encima del costo establecido.
Es algo que sucede a menudo y que habrá que soportar mientras no se liberalice el comercio minorista y entren en vigor leyes que verdaderamente protejan al consumidor.
Tanto en los comercios bajo la tutela del estado como los que funcionan con cierta independencia, se ha entronizado la complicidad entre la administración, los inspectores y la empleomanía para apropiarse de los bienes ajenos.
La confabulación para expoliar más que una intención, es una cultura generalizada que mantiene invertida la escala de valores.
¿Qué país puede funcionar mínimamente bien, si los ladrones viven mejor que los trabajadores honestos?
¿Cómo se explica que los profesionales, entre estos los pertenecientes al sistema de salud pública, estén en los puntos más bajo de la escala social al compararlos con el vasto ejército de parásitos que se la agencian para multiplicar sus magros salarios en detrimento del prójimo?
Termino con otra pregunta: ¿Obtendrá su cuota de pollo Raúl Fernández?               


        
      
          




SOCIEDAD CIVIL



                            LOS RETOS DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL.
                                                                                  Jorge Olivera Castillo.
Aunque haya decenas de opositores empeñados en articular un movimiento nacional de desobediencia civil en Cuba, las circunstancias no favorecen sus perspectivas.
Salvo aislados episodios donde habría que destacar el derroche de coraje contra fuerzas monumentalmente superiores, la situación habría que identificarla como eventos simbólicos con muy poca trascendencia en el aspecto político.
La brutalidad empleada por los grupos parapoliciales contra cada intento de llevar la protesta a las calles, reduce las oportunidades de que aumente de manera significativa el número de personas en este tipo de lucha.
En vez de la multiplicación, tales acciones derivan en más reservas en el momento de decidir el alistamiento en algunas de las agrupaciones que han optado por llevar a cabo las exigencias prodemocráticas en la vía pública.
Sería poco objetivo e innoble negar el valor de quienes ponen en riesgos sus vidas en las refriegas donde son apabullados por las turbas, pero valdría la pena preguntarse: ¿cuáles son  los beneficios a no ser las denuncias que terminan diluyéndose en una selva mediática, abarrotada de problemas más graves y que funciona a partir de puntuales intereses geopolíticos dentro de los cuales el tema cubano no es prioritario?
A partir de la complementariedad en el difícil escenario interno, estas impugnaciones en las calles cobran cierta importancia, sin dejar de reconocer que su influencia es limitada, al igual que otras iniciativas empleadas en la disputa por el cambio; con la salvedad de que en este caso la cuota física y psicológica a pagar es considerablemente mayor.
Entre los defensores de la desobediencia civil como método de presión para acabar con la dictadura, sobresalen los argumentos sobre su efectividad en otras naciones sin detenerse en analizar las especificidades culturales, sociológicas e históricas que posibilitaron la victoria, bien parcial o total, de las respectivas demandas.
En los países donde han tenido éxito las reivindicaciones de carácter económico, político, sindical o de otra índole, es notoria la existencia de una sociedad civil que ha funcionado como un engranaje a través del cual se han viabilizado y visibilizado las protestas.
Un ejemplo a citar a modo de ilustración, es el de las luchas antirracistas en los Estados Unidos que alcanzaron su clímax en la década del 60 del siglo XX.
De no ser por la resonancia del tema en los medios (libertad de expresión mediante), la contribución de las iglesias protestantes y un marco institucional democrático, con su  consabida división de poderes, otro hubiese sido el final de las batallas por la igualdad racial.
No hago alusión a un potencial fracaso del movimiento que defendió los derechos civiles de la población afro norteamericana sino a la tardanza en amasar el triunfo con su añadidura de muertes y atrocidades.
Hasta el momento ninguna reclamación de respeto a los derechos humanos o de transformaciones medulares del estatus quo realizada en público, ha provocado la adhesión de un número considerable de personas. La solidaridad ha sido excepcional o en el mejor de los casos a cierta distancia del lugar de los hechos.
Cada paliza a los protagonistas de las protestas queda grabada en la mente de quienes observan y rumian su defensa ante los abusos.
La decisión es mantenerse al margen y continuar enfrascados en las inaplazables operaciones de supervivencia.
Después a comentar los incidentes con la familia y las amistades cercanas. Y finalmente  afirmar que lo sucedido fue un acto de valentía o una locura.


            
    
  


miércoles, 20 de febrero de 2013

inmigración


                                          PERMISOS Y DENEGACIONES.
                                                                          Jorge Olivera Castillo.
Ya retumban los primeros portazos en el perímetro de las nuevas regulaciones migratorias.
La selectividad, que precede a la humillación, está a la orden del día. No hay dudas de que el permiso de salida sigue vigente. De Cuba salen las personas que decidan los jerarcas del Ministerio del Interior.
Lo que algunos presumieron sería un paso trascendental en el lento desmontaje del sistema comunista, deben estar convencidos de que el asunto no deja de ser otra maniobra enfilada a garantizar la supervivencia del sistema por medio de la puntual generación de falsas expectativas.
La lista negra en la base de datos de las computadoras que operan y supervisan los oficiales y subalternos del Departamento de Inmigración, debe ocupar unos cuantos gigabytes.
Miles de ciudadanos quizás ni sospechen, que sus nombres figuran en la nómina de los proscritos. Es decir que sus anhelos de viajar más allá de las fronteras nacionales se mantienen en su estado primigenio. Solo a través de un arduo ejercicio mental abordarán un vuelo Habana-Madrid u otros itinerarios que se amontonan en sus neuronas desde hace décadas.   
A poco más de un mes de entrar en vigor la referida ley, ya existen tres denegaciones al parecer irrevocables.
Entre los privados del derecho a entrar y salir del país se encuentran Ángel Moya Acosta, José Daniel Ferrer García y Gisela Delgado Sablón.
Los dos primeros por no haber extinguido su larga sanción carcelaria, certificada por un tribunal durante el mes de abril de 2003, como parte del proceso internacionalmente conocido como la Primavera Negra.
En el caso de Gisela que dirige el Proyecto de Bibliotecas Independientes y es la esposa de Héctor Palacios Ruiz, un veterano opositor también sancionado en aquella farsa judicial que afectó a 75 líderes contestatarios, la denegación se produce por pertenecer a una agrupación “contrarrevolucionaria”.
Es oportuno aclarar que aunque ninguno de los 16 condenados en los juicios sumarios de 2003 se encuentra tras las rejas, me refiero a los que optamos por quedarnos en Cuba, la condena no ha expirado. Los precarios límites de la libertad penden de una Licencia Extrapenal que no anula el dictamen de la fiscalía. O sea que el régimen puede ordenar un retorno a la prisión sin tener que recurrir a un nuevo juicio.
No obstante existe la posibilidad de obtener un permiso especial para beneficiarse de un viaje al exterior, tal como ocurrió en el pasado con Héctor Palacios y Gisela Delgado, que pudieron viajar fuera del país con fines médicos, específicamente para el tratamiento de las afectaciones físicas de Palacios, agravadas por las duras condiciones del cautiverio.
Sin embargo en medio de las funestas señales, la bloguera disidente Yoani Sánchez recibió el consentimiento de las autoridades para realizar, según ha manifestado públicamente, un largo periplo, que incluye a Estados Unidos, además de  varias naciones latinoamericanas y de Europa.
Asimismo, Eliécer Ávila, otro joven bloguero que rompió con el régimen poco después de concluir sus estudios en la elitista Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), ya se encuentra en Suecia.
Espero que no bajen del avión a Yoani, tal y como le ocurrió al disidente Carlos Menéndez, hace algunos años, mientras se disponía a viajar temporalmente a Estados Unidos.
Una lectura de tales procedimientos inclina a pensar en la potenciación de la rivalidad  y la suspicacia entre las filas de los grupos prodemocráticos.
¿Por qué unos sí y otros no?
La pregunta da pie a muchas conjeturas. No es nada fácil descubrir la verdad de lo que acontece en relación al tema.
Precisamente ese es el propósito. Como diríamos en buen cubano: enredar más la pita.
   


 

     
                        
                             LAS ATINADAS CRÍTICAS DE LECH WALESA.
                                                                         Jorge Olivera Castillo.
El ex presidente polaco ha dicho recientemente  lo que por mucho tiempo se viene comentando en algunos círculos de la sociedad civil alternativa sin que aflore a la palestra pública a causa de los temores de ser tildado de chivato o agente encubierto de la policía política.
Walesa, en entrevista con Televisión Martí no ha tenido reparos en expresar sus críticas  al trabajo de la oposición cubana en un período que sin dudas habría que considerar como el epílogo del castrismo.
El ex líder del Sindicato Solidaridad que desplazó al general Jaruzelski del poder en 1990, para instaurar una democracia en Polonia tras décadas de tutelaje soviético, puso en perspectiva errores del movimiento contestatario que han impedido avances de gran calado en el terreno político.
La tónica de su intervención revela, más allá de las preocupaciones por los fallidos planes integradores y otros sucesos que frenan el desarrollo de estrategias fundamentadas sobre bases objetivas, un recelo de que las cosas vayan a cambiar a favor del sentido común, en especial la no repetición de deslices que retrasan o mantienen estancada la marcha hacia la consolidación de un proyecto político cohesionado, en un futuro cada día más cercano.
Las apuestas por el sectarismo o la egolatría, se podrían citar como dos fenómenos, no los únicos, que sumados al hostigamiento, las golpizas y todo el arsenal a disposición de los agentes y colaboradores de policía política, obran como catalizadores de un escenario opositor que apenas sobrepasa la categoría de lo meramente testimonial. El porciento de cubanos que militan en agrupaciones prodemocráticas, no obstante haber crecido respecto a décadas anteriores, no consigue reunir las características indispensables para erigirse en un referente político de peso. 
La inundación de proyectos por el cambio no es sinónimo de que las cosas estén marchando por los carriles apropiados.
En política real, no son suficientes las buenas intenciones. Se necesita de basamentos teóricos sustentables a partir de un análisis del contexto sin que los excesos de subjetivismos coadyuven a un paulatino o súbito desvanecimiento de los fines propuestos.
Es necesario que se imponga una reflexión profunda sobre el papel a desempeñar en un escenario muy poco favorable al empleo de tácticas de presión como por ejemplo la lucha pacífica en las calles.
Si las posibilidades de alcanzar una masa crítica en este tipo de enfrentamientos, es casi nula, debido al control de los agentes de la Contrainteligencia y el miedo generalizado de la población, es menester la búsqueda de alternativas más efectivas en aras de evitar el malgasto de energías, tiempo y recursos.
No es justo menospreciar el capital simbólico de cada sacrificio frente a fuerzas monumentalmente superiores, pero la realidad objetiva marca las pautas por encima de pasiones y empeños quijotescos.
Quizás me lleve una o varias reprimendas de algunos colegas por exponer mis puntos de vista en torno a estos asuntos tan sensibles.
Lo hago porque me preocupa que tantos años de total dedicación, de sufrimientos, de verticalidad moral ante las embestidas del poder totalitario, se pierdan por una lamentable sucesión de desenfoques.
Sin pensarlo dos veces me uno a las preocupaciones de Lech Walesa en relación a la problemática abordada en la entrevista que concedió a la periodista Vannesa Ruiz de Televisión Martí.
Es hora de alinearse y de abandonar  posturas que contribuyen a ampliar las divisiones.
La puerilidad argumental en no pocas disensiones, da pie al desconcierto y a la pesadumbre. Es hora de abandonar esos lastres.
El momento demanda redoblar la responsabilidad, la circunspección y la perspicacia, ante los complejos eventos que se avecinan
oliverajorge75@yahoo.com         
   
 
  
     

           

        

sindical

                                          

                                            AFLOJAR EL TORNIQUETE.
                                                                               Jorge Olivera Castillo.
El relajamiento de las exigencias para formar parte de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), es una muestra más de la crisis generalizada del modelo de socialismo cubano.
Esto evidencia el fracaso de los soportes ideológicos del sistema de partido único que  obliga a pensar en dos alternativas a mediano plazo: el desmontaje gradual o el súbito derrumbe de una de las instituciones de cardinal importancia en la estructura de poder.
Los parches propagandísticos y el exacerbado adoctrinamiento en los núcleos de la entidad, que agrupa según informes oficiales a alrededor de 600 mil jóvenes en toda la Isla y que pretendieron al menos ralentizar las deserciones y el creciente rechazo a enrolarse en las nóminas de la organización política, han mostrado su fracaso.
La artificialidad del dogma comunista, a pesar de haber sido codificado como una opción perdurable y eficaz por sus fundadores, queda hoy como un intento fallido en el proceso de construir una nación modélica.
El tránsito a hurtadillas hacia el capitalismo de estado deja en la estacada  la ortodoxia que marcó el derrotero de una revolución malograda por la voluntad de un caudillo.
El declive biológico de los encumbrados miembros de la nomenclatura junto a la influencia de la globalización, a pesar de las talanqueras y los filtros, permite avizorar un futuro con todos los atributos de una democracia.
Todo el arsenal de ideas apuntaladas con sermones cada vez más desactualizados, quedan solo como material para burlas y menosprecios, incluso dentro de las filas de la UJC.
Que José Machado Ventura, uno de los pilares del conservadurismo oficial, haya anunciado los cambios, confirma una derrota que pretenden diluir con fintas retóricas con tal de hacerla menos visible a los ojos de un pueblo que atiborraron de infelices promesas, medias verdades y triunfalismos de pacotilla.
Ahora, de acuerdo a las nuevas estipulaciones, los militantes pueden viajar al extranjero sin la anuencia de sus superiores y formar parte de la agrupación sin tener vínculos laborales o de estudio, algo impensable hasta el pasado año.
Con tales medidas tan diametralmente opuestas a lo que se predicó desde su fundación en los primeros años de la década del 60 del siglo XX, es razonable esperar una caída notable en la influencia de la entidad, que entre sus herramientas proselitistas siempre figuró el clientelismo y un número significativo de presiones que incluyeron la marginación laboral y social de los apóstatas.




Lo acordado en el I primer Pleno del Comité Nacional de la UJC, define las pautas de una estrategia impuesta por condicionamientos históricos y políticos y no por el deseo de quienes han gobernado el país como si fuera su hacienda particular, durante casi 11 lustros.
No hay dudas de que las transformaciones que se llevan a cabo son irreversibles. Obviamente que tratarán de aminorar su impacto, pero a la postre cualquier esfuerzo resultará inútil.
Los efectos de las parciales liberalizaciones son el principio del fin. A tono con esta problemática, me atrevería a asegurar que los actuales jóvenes comunistas figurarán entre los más aguerridos detractores de un socialismo que nos vendieron como una parcela del paraíso.
Paso a paso nos enrumbamos  hacia el pluripartidismo y la economía de mercado. Muy poco de lo que predijo Fidel Castro al declarar la vía socialista del proceso revolucionario en 1961, se ha cumplido.
Cuba es hoy un paradigma del caos, una destartalada  pieza a adaptar en los complejos mecanismos mundiales, con las desventajas que esto entraña a causa de la dilatada resistencia a abandonar los carriles de la utopía.
El legado de Fidel Castro carecerá de aplausos. Los denuestos puede que derriben violentamente los diques de la cordura.
A pesar del miedo, no son pocas las impugnaciones contra el hombre que languidece golpeado por la senectud y observando el descalabro de su proyecto político.
oliverajorge75@yahoo.com            
    
   

   
   

violencia


                         EL PELIGROSO  RECICLAJE DE LA VIOLENCIA.
                                                                       Jorge Olivera Castillo. Sindical Press.
Los escarmientos físicos ordenados o ejecutados por la policía política contra los actos de desobediencia civil se multiplican. 
Es raro no enterarse de alguna incidencia relacionada con este proceder en el transcurso de cada semana.
El arsenal de los verdugos, a tiempo completo o alquilados para la ocasión, se amplía pavorosamente.
Aparte de puñetazos, empellones y patadas,  las tundas a aplicar con brutalidad cavernaria, incluyen maderos, cabillas entre otros objetos contundentes.
Ni hablar de las ráfagas de insultos, groserías y amenazas de muerte que conforman la banda sonora de estos aquelarres.
Lo más trágico de todo este espectáculo es que las víctimas preferidas suelen ser mujeres indefensas, en este caso integrantes del grupo de las Damas de Blanco que insisten en manifestarse en las calles, en reclamo del respeto a los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.
Entre los últimos sucesos vinculados a esta infausta aplicación de la fuerza bruta, se podría citar una reciente denuncia de la opositora Sara Marta Fonseca en su cuenta de Twitter: “Recibí golpes en la cabeza, espalda, brazos, estoy mareada”.
Valga aclarar que no fue la única mujer, integrante de esta agrupación contestataria que recibió este último miércoles 13 de febrero su cuota de golpes y denuestos por empeñarse en recordar el nacimiento de Laura Pollán, una de las fundadoras de la entidad prodemocrática,  que murió el 14 de octubre de 2011 a los 62 años de edad tras ser ingresada de urgencia en un hospital habanero a causa de complicaciones diabéticas, fiebre y otros trastornos provocados por el  constante asedio de la policía política.
El crecimiento en espiral de las golpizas se enmarca dentro de una tendencia que comenzó desde los inicios de un socialismo que hace tiempo huele a podrido.
Aún se recuerda el uso masivo de estas aproximaciones al linchamiento durante el éxodo masivo por el puerto del Mariel, ocurrido en el verano de 1980.
En aquella oportunidad se llegaron a ejecutar varios crímenes contra personas que solo anhelaban marcharse del país.
Tanto la premeditación como la alevosía adquirieron dimensiones incalificables. Todas las atrocidades perpetradas contaron con el respaldo total de quienes todavía gobiernan en Cuba.
Apaleamientos y lapidaciones se ejecutaron con saña sin detenerse en la edad o el sexo de los “culpables”.
Ese continuo reciclaje de la violencia verbal y física como política de estado, se ha esparcido por buena parte del tejido social.
El aumento de los altercados, algunas veces mortales, entre vecinos o familiares y el uso de formas cada vez más brutales por los delincuentes que optan por el robo con violencia como medio para saciar sus perversiones, tiene sus vínculos con una filosofía  que a través de los años ha alimentado el odio en sus diversas gradaciones, la envidia y todas las abyecciones posibles de la raza humana.
Por estos días, muy cerca de donde resido, anda un ladrón presto a apolismar a cualquiera con un trozo de cabilla.
Ya ha consumado varios hechos vandálicos con sus correspondientes secuelas. En una de sus últimas correrías, al ser sorprendido en la madrugada por el morador de la vivienda en que se encontraba, le endilgó un batacazo en el cráneo que lo mantiene semiconsciente en una sala de terapia intensiva. No se sabe si ya fue capturado.
Armas blancas, bates de béisbol, pedruscos y cuanto sea útil para causar el mayor daño son utilizados con pasmosa regularidad por jóvenes y adultos con el propósito de ponerle punto final a las desavenencias o como método que garantice el éxito del despojo en el caso de los atracadores, un grupo social que adquiere notoriedad en las calles cubanas.
La violencia sobrepasa con creces los límites de su connotación semántica para inscribirse como estandarte de una cultura incapaz de  reproducir valores cívicos, éticos y morales de cardinal importancia en la consolidación de cualquier proyecto político serio.
Así está Cuba tras recorrer el largo camino del socialismo real.