REPRESIÓN
CUESTA ARRIBA.
Jorge
Olivera Castillo.
Quizás
para el primer trimestre del 2014, la cifra de presos políticos sobrepase el
centenar.
Al
conocer que actualmente existen 87 personas tras las rejas a causa de sus
actividades contestatarias, no resulta descabellado pensar en otro salto
cuantitativo.
Quienes
vaticinaron una disminución de las arremetidas gubernamentales contra los
activistas prodemocráticos, a partir de que Raúl Castro asumió la presidencia
del país, fallaron en sus cálculos.
Los
encarcelamientos, las detenciones arbitrarias y los actos de repudio, ocurren
con la frecuencia e impunidad de siempre.
El
general de ejército ha demostrado sus credenciales represivas sin que se
vislumbre un cambio en este sentido
Aquellas
excarcelaciones de presos políticos, realizadas a mediados de 2010,
respondieron a una limpieza de imagen ante la opinión pública internacional.
Nunca hubo nada más allá. En el fondo prevaleció el atrincheramiento
ideológico. Basta recordar que la condición
para salir de la cárcel fue acogerse al destierro.
Igual
interpretación vale para el indulto, de los casi 3000 presos, que tuvo lugar a
finales de 2011.
En
un período, relativamente corto, retornaron los juicios sin las debidas
garantías procesales y la reclusión por hechos que no justifican el nivel de
las represalias.
Por
otro lado, según los datos aportados por la opositora Comisión Cubana de
Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), las condiciones crueles y degradantes dentro
de los centros penitenciarios se mantienen inalterables.
Además,
el informe asegura que el número real de prisioneros por razones políticas probablemente
supere las 87 personas. Tal afirmación se basa en el hermetismo del régimen. El
tema, en las raras veces que es abordado por los medios oficiales, se caracteriza
por el subjetivismo y el escamoteo de la realidad.
En
cuanto al veto a la entrada de organizaciones como Amnistía Internacional y la
Cruz Roja, hay que subrayar la impertérrita decisión del gobierno en evitar
esos escrutinios. Si no hay delito, ¿por qué persiste la negativa?
La
única salvedad del asunto tratado en este artículo, es la moratoria en la
aplicación de la pena de muerte. Orden que podría expirar en los tiempos que se
avecinan.
Un
aceleramiento de las transformaciones económicas en los próximos años pudiera
acentuar los perfiles de la represión. No son descartables los escenarios
proclives a generar mayores corruptelas dentro del partido, un ambiente social
más anárquico y posiblemente el desarrollo de turbulencias políticas.
Ante
el surgimiento de esas anomalías, capaces de provocar importantes fracturas
institucionales, no sería raro que aparecieran los castigos ejemplarizantes.
A
Raúl Castro no le preocupan las críticas. Lo más importante para él y sus más
cercanos colaboradores, es garantizar el poder a toda costa. ¿Se sobrepasará la
cifra de 100 presos políticos? ,¿se decidirá aumentar las turbas parapoliciales
que golpean, de forma indiscriminada, a cualquier ciudadano que se oponga a los
dictados de la cúpula gubernamental? , ¿se activarán los pelotones de
fusilamiento?
Esperemos
por un futuro, no muy lejano, que se proyecta gris como los días de tormenta.
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