miércoles, 20 de febrero de 2013

sindical

                                          

                                            AFLOJAR EL TORNIQUETE.
                                                                               Jorge Olivera Castillo.
El relajamiento de las exigencias para formar parte de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), es una muestra más de la crisis generalizada del modelo de socialismo cubano.
Esto evidencia el fracaso de los soportes ideológicos del sistema de partido único que  obliga a pensar en dos alternativas a mediano plazo: el desmontaje gradual o el súbito derrumbe de una de las instituciones de cardinal importancia en la estructura de poder.
Los parches propagandísticos y el exacerbado adoctrinamiento en los núcleos de la entidad, que agrupa según informes oficiales a alrededor de 600 mil jóvenes en toda la Isla y que pretendieron al menos ralentizar las deserciones y el creciente rechazo a enrolarse en las nóminas de la organización política, han mostrado su fracaso.
La artificialidad del dogma comunista, a pesar de haber sido codificado como una opción perdurable y eficaz por sus fundadores, queda hoy como un intento fallido en el proceso de construir una nación modélica.
El tránsito a hurtadillas hacia el capitalismo de estado deja en la estacada  la ortodoxia que marcó el derrotero de una revolución malograda por la voluntad de un caudillo.
El declive biológico de los encumbrados miembros de la nomenclatura junto a la influencia de la globalización, a pesar de las talanqueras y los filtros, permite avizorar un futuro con todos los atributos de una democracia.
Todo el arsenal de ideas apuntaladas con sermones cada vez más desactualizados, quedan solo como material para burlas y menosprecios, incluso dentro de las filas de la UJC.
Que José Machado Ventura, uno de los pilares del conservadurismo oficial, haya anunciado los cambios, confirma una derrota que pretenden diluir con fintas retóricas con tal de hacerla menos visible a los ojos de un pueblo que atiborraron de infelices promesas, medias verdades y triunfalismos de pacotilla.
Ahora, de acuerdo a las nuevas estipulaciones, los militantes pueden viajar al extranjero sin la anuencia de sus superiores y formar parte de la agrupación sin tener vínculos laborales o de estudio, algo impensable hasta el pasado año.
Con tales medidas tan diametralmente opuestas a lo que se predicó desde su fundación en los primeros años de la década del 60 del siglo XX, es razonable esperar una caída notable en la influencia de la entidad, que entre sus herramientas proselitistas siempre figuró el clientelismo y un número significativo de presiones que incluyeron la marginación laboral y social de los apóstatas.




Lo acordado en el I primer Pleno del Comité Nacional de la UJC, define las pautas de una estrategia impuesta por condicionamientos históricos y políticos y no por el deseo de quienes han gobernado el país como si fuera su hacienda particular, durante casi 11 lustros.
No hay dudas de que las transformaciones que se llevan a cabo son irreversibles. Obviamente que tratarán de aminorar su impacto, pero a la postre cualquier esfuerzo resultará inútil.
Los efectos de las parciales liberalizaciones son el principio del fin. A tono con esta problemática, me atrevería a asegurar que los actuales jóvenes comunistas figurarán entre los más aguerridos detractores de un socialismo que nos vendieron como una parcela del paraíso.
Paso a paso nos enrumbamos  hacia el pluripartidismo y la economía de mercado. Muy poco de lo que predijo Fidel Castro al declarar la vía socialista del proceso revolucionario en 1961, se ha cumplido.
Cuba es hoy un paradigma del caos, una destartalada  pieza a adaptar en los complejos mecanismos mundiales, con las desventajas que esto entraña a causa de la dilatada resistencia a abandonar los carriles de la utopía.
El legado de Fidel Castro carecerá de aplausos. Los denuestos puede que derriben violentamente los diques de la cordura.
A pesar del miedo, no son pocas las impugnaciones contra el hombre que languidece golpeado por la senectud y observando el descalabro de su proyecto político.
oliverajorge75@yahoo.com            
    
   

   
   

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