LOS TITUBEOS DEL
RAULISMO.
Jorge Olivera Castillo.
La
firma de 61tratados bilaterales para la protección de la inversión extranjera
por parte del gobierno cubano podría ser otra jugada de engaño.
A
Raúl Castro le basta con crear la atmósfera para ganarse a la opinión pública
internacional. En el fondo, siguen sus apuestas por la tibieza. En otras palabras,
decir mucho y hacer poco.
La
frase “sin prisa, pero sin pausas”, resume su perfil ante los retos que le
imponen las circunstancias históricas.
Está
claro que para que sea funcional la muy publicitada ley de inversiones, con sus
correspondientes apéndices, es necesario ampliar el diapasón de las reformas.
Sin
una reconfiguración del sistema financiero y socio-laboral, por solo mencionar
dos aspectos puntuales, el desarrollo de la economía continuará siendo un
espejismo.
Ante
un escenario tan carente de definiciones, es lógico el ir y venir de las dudas.
Habría
que ver que compañías reciben la autorización para asentarse en Cuba.
Por
otro lado, ¿acaso es razonable pensar que los grandes consorcios vendrán
masivamente a un país que no tiene relaciones con Estados Unidos, el mayor
mercado del mundo?
Aunque
lluevan esfuerzos por convencer a los empresarios de que en Cuba se respetarán
sus derechos, además de crearles las condiciones para la multiplicación de sus
honorarios, lo más probable es que la gran mayoría de los convidados opte por
la espera.
El
peligro a mediano y largo plazo está dado en que un eventual crecimiento de los
incentivos con el fin de captar capitales, podría generar dinámicas que alejen
la llegada de la democracia a la Isla.
El
aumento de las inversiones no significa que se instaure un Estado de Derecho.
¿No se estará incubando una nueva etapa autoritaria?
La
realidad apunta a que el general-presidente insiste en los fuegos artificiales.
Cede terreno, pero a paso de jicotea, sin dar la espalda y apuntando para que
nadie se pase de la raya.
No
quiere grandes remodelaciones, solo retoques para disimular el fracaso. Una de las
últimas gestiones de marketing tuvo como sede el Congreso Internacional
Abogacía 2014.
Allí,
el Doctor Raúl Lozano Merino, presidente de la Academia Interamericana de
Derecho Internacional y Comparado, exaltó la firma del gobierno cubano de los
tratados sobre la protección de la inversión extranjera.
Hasta
que se demuestre lo contrario, el producto que viene dentro de ese envase es
falso.
¿Dónde
está la voluntad política para romper la inercia?, ¿Dónde la virtud y el honor
de aceptar los errores que han provocado el desastre?
Rubricar
documentos es pura rutina para los mandamases criollos y sus subalternos. Eso sin dejar de reconocerse que son muy olvidadizos.
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