Limbo y perversión.
Jorge Olivera Castillo.
La
Dama de Blanco Sonia Garro continúa tras rejas sin ser llevada a un tribunal.
Desde marzo del 2102 guarda prisión en la cárcel de mujeres conocida como el
Guatao, ubicada en las afueras de La Habana.
Los
otros implicados en la causa 418 de 2013, su esposo Ramón Alejandro Muñoz y
Eugenio Hernández Hernández, están en la misma condición: encerrados a la
espera de la vista oral.
El
caso se mantiene en un limbo legal. Nadie sabe las causas de la demora. No es
la primera vez que el régimen procede de esta manera, existen evidencias
anteriores de activistas contestatarios que estuvieron un tiempo en cautiverio
y después fueron liberados sin cargos. ¿Habrá un desenlace parecido en este
caso?
Puede
ser que los tres sean devueltos a sus hogares en el transcurso del año y los
delitos que se le imputan tales como, Atentado, Desorden Público y Tentativa de
Asesinato queden anulados.
También
es posible que en las próximas semanas hagan un remedo de juicio en el cual
condenen a Sonia a una pena que no exceda los tres años o menos.
Respecto
a su cónyuge y al otro activista contestatario, es de esperar que los sancionen
con mayor severidad.
Independientemente de los pronósticos, lo que
debería valorarse y denunciarse sin descanso es la arbitrariedad legal. Una vez
más se demuestra la dependencia del Ministerio de Justicia de lo que decida la
policía política.
¿Acaso
en un contexto como este podría celebrarse un juicio con todas las garantías
procesales?
Recuerdo
en marzo de 2003, cuando fuimos a la cárcel 75 opositores y líderes de la
sociedad civil pro democrática.
En
los procesos no hubo ni rastro de transparencia. Desde un principio sabíamos
que nuestras sentencias habían sido determinadas por el Ministro del Interior y
lógicamente aprobadas por Fidel y Raúl Castro.
La
defensa fue parte de un montaje por medio del cual trataron de dar un barniz de
legitimidad a lo que en sí era un ajuste de cuentas del poder contra el
movimiento que aboga por una transición pacífica hacia un Estado de Derecho.
Los
abogados poco pueden hacer por las personas que son acusadas por delitos
políticos. No hay dudas de que con Sonia no habrá sorpresas. Todo está bajo el
control de funcionarios con la potestad de hacer lo que le venga en ganas.
El
hecho de ser mujer y tener hijos menores de edad, junto a las campañas
internacionales a favor de su liberación, pudieran estimarse entre los motivos
para su regreso al hogar antes de diciembre.
Por
supuesto que solo se trata de una apreciación. Esos detalles no son suficientes
para asegurarse de la indulgencia de los verdugos.
Tal
vez quienes la mantienen en ese estatus consideren que ya recibió su merecido.
Son más de 28 meses de sufrimiento. Una experiencia difícil de olvidar.
Cualquiera
que haya pasado por la prisión política en Cuba puede corroborarlo.
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