Excarcelación
al borde de la muerte.
Jorge Olivera Castillo.
El
sindicalista independiente Vladimir Morera Bacallao escapó de la muerte.
La
información de que se le otorgaría una Licencia Extrapenal, determinó el cese
de la huelga de hambre que realizaba desde más de dos meses.
De
acuerdos a informaciones de sus familiares, su estado de salud es muy grave,
por lo que permanece hospitalizado en la sala de cuidados intermedios del
hospital Arnaldo Milián de la ciudad de Santa Clara.
Morera
Bacallao, integrante de la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba
(CTIC), fue sancionado en noviembre de 2013 a ocho años de cárcel, bajo cargos
de “desorden público, atentado, desacato y daños”.
Un
acto de repudio efectuado el 14 de febrero del 2013 frente a su casa, fue el
detonante de los hechos que derivaron en el arresto y la posterior condena.
Su
esposa, Nélida Lima Conde, purga una sanción de tres años de libertad
condicional, tras ser agredida por la turba ese mismo día.
El
procedimiento usado para sacar de circulación a ambos activistas es harto
conocido. Las brigadas de respuesta rápida allanan, ofenden y golpean sin que
el caso pueda ser denunciado ante un tribunal.
Una
mínima defensa contra el atropello es suficiente para el encarcelamiento. La
indefensión de las víctimas es total.
El
hecho de que el sindicalista haya sobrevivido a la prolongada abstinencia de
alimentos, no quiere decir que tendrá una óptima recuperación. Las secuelas
físicas y sicológicas pueden llegar a ser crónicas.
Esta
huelga fue la segunda después que las autoridades se comprometieran en revisar
el expediente, tras sus insistentes demandas de libertad.
El
fallo del Tribunal Supremo en contra de la petición, alegando que no había
suficientes elementos, determinó el reinicio de la protesta.
El
secretario general de la CTIC, Iván Hernadez Carrillo, celebró el estoicismo de
Morera Bacallo en defensa de su libertad.
“Indudablemente
es un éxito de las fuerzas democráticas. En principio lo engañaron dándole
esperanzas de una posible liberación, pero fue una jugarreta para que depusiera
la huelga. Él tuvo el valor de reanudarla y ganó”, dijo Hernández Carrillo.
“Tuvo
nuestro apoyo todo el tiempo. Pensamos que moriría. No es fácil estar tantos
días en esas condiciones”, agregó.
Lamentablemente,
otros presos políticos que han decidido privarse de alimentos a modo de
reivindicar sus derechos no tuvieron la suerte de sobrevivir.
En
la lista de fallecidos resaltan los nombres de Pedro Luis Boitel y Orlando
Zapata. Varias decenas han muerto bajo esas terribles circunstancias en los más
de 50 años de dictadura.
La
medida por la cual Morera Bacallao saldrá de la prisión no elimina la condena.
Es decir que se mantiene el riesgo de que vuelva tras las rejas.
Es
oportuno recordar que se trata de una Licencia extrapenal. Es decir que la
espada de Damocles pende sobre su cabeza.
Sus
victimarios sabían que estaba dispuesto a morir y buscaron una solución que
evitara un alto costo político.
Este
activista sindical ha ganado una batalla, pero ¿podrá reincorporarse plenamente
a la lucha?
Después
de someter el cuerpo y la mente a una prueba tan dura es probable que deba
esperar un buen tiempo para reponerse, si es que no sufre alguna discapacidad
de por vida.
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