LAS
PRIORIDADES DE RAÚL CASTRO.
Jorge Olivera Castillo.
Con
más de 400 detenciones por motivos políticos, ocurridas en el pasado mes de
noviembre, el régimen reafirma su perfil represivo.
Las
señales que podrían indicar un cambio en las perspectivas, respecto a la forma
de abordar el tema de los derechos fundamentales de los ciudadanos, siguen
ausentes de un contexto cada más crispado y abierto a acciones de máxima
brutalidad por parte de agentes y colaboradores de la policía política, sin que
exista los recursos legales para tramitar una demanda con posibilidades de que
prospere.
En Cuba, el Ministerio del Interior cuenta por
prerrogativas extra constitucionales, algo que garantiza la impunidad en la
consumación de golpizas, detenciones arbitrarias, actos de repudio y condenas a
prisión, estas últimas como es de esperar, sin las correspondientes garantías
procesales.
Ser
atacado, verbal o físicamente, por personas afines al partido comunista es una
probabilidad que crece en la medida que aumenta la discreción o las órdenes
explícitas para acometer estos actos, siempre mostrados como gestos espontáneos
del pueblo frentes a las actitudes “contrarrevolucionarias”.
Alarma
saber la exposición a recibir algún tipo de represalias, al amparo de la noche
o por medio de un presunto accidente, mientras se camina por la vía pública.
Ningún
agravio se puede descartar en un escenario donde impera la ley del más fuerte,
en este caso, el Estado y el gobierno, representados por el partido único.
La
vieja mentalidad prevalece, por encima de la necesidad histórica de desbloquear
el sistema que ha enraizado el parasitismo social, la intolerancia, el
voluntarismo, la improductividad y las corruptelas, a un nivel tal que su reducción tardaría
varias décadas.
Raúl
Castro no será el abanderado de una reforma que ponga a un lado las obsoletas
directrices del socialismo real.
Se
puede asegurar que es, y seguirá siendo, el fiel guardián de una ideología que
se extinguirá en la medida que la vejez impida el ejercicio de las funciones
intelectuales del núcleo principal de la nomenclatura o la muerte imponga su
inapelable veredicto.
En
su fase final, el régimen intenta mostrar cierta cordura en el ámbito económico,
posiciones a menudo sobreestimadas y carentes de muchos requisitos para
pronósticos favorables.
Los
espacios cedidos para el ejercicio de empleos no estatales, la mediatizada
reforma migratoria y las ponderadas permisividades en el entorno cultural,
responden a una estrategia de sobrevivencia de las élites y no a una nueva
visión fuera de los cánones políticos vigentes desde la década del 60 del siglo
XX.
Si
por un lado los indicadores productivos se mantienen deprimidos, realidad que
pone en entredicho la veracidad de los discursos oficiales en lo tocante a un
paulatino despertar de la industria y el comercio nacionales, por otro se
destacan las estadísticas de personas que ha sido objeto de la ira
gubernamental por no callar sus discrepancias.
Según
la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional
(CCDHRN), el número de cubanos procesados y detenidos temporalmente supera los
5000 en lo que va de 2012. El año anterior hubo 4 123 personas en la lista.
Si
a esto sumamos las agresiones físicas o verbales que semanalmente ocurren a lo
largo y ancho de la geografía insular, es poco lo que hay que agregar para
cerciorarse de que los principales fundamentos de la dictadura se conservan
intactos.
1 comentario:
Debemos estar unidos buacando mejores alternativas para dejarles al relevo.
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