miércoles, 12 de diciembre de 2012

política, Raúl Castro.


                                                      
                                         LAS PRIORIDADES DE RAÚL CASTRO.
                                                                        Jorge Olivera Castillo.
Con más de 400 detenciones por motivos políticos, ocurridas en el pasado mes de noviembre, el régimen reafirma su perfil represivo.
Las señales que podrían indicar un cambio en las perspectivas, respecto a la forma de abordar el tema de los derechos fundamentales de los ciudadanos, siguen ausentes de un contexto cada más crispado y abierto a acciones de máxima brutalidad por parte de agentes y colaboradores de la policía política, sin que exista los recursos legales para tramitar una demanda con posibilidades de que prospere.
 En Cuba, el Ministerio del Interior cuenta por prerrogativas extra constitucionales, algo que garantiza la impunidad en la consumación de golpizas, detenciones arbitrarias, actos de repudio y condenas a prisión, estas últimas como es de esperar, sin las correspondientes garantías procesales.
Ser atacado, verbal o físicamente, por personas afines al partido comunista es una probabilidad que crece en la medida que aumenta la discreción o las órdenes explícitas para acometer estos actos, siempre mostrados como gestos espontáneos del pueblo frentes a las actitudes “contrarrevolucionarias”.
Alarma saber la exposición a recibir algún tipo de represalias, al amparo de la noche o por medio de un presunto accidente, mientras se camina por la vía pública.
Ningún agravio se puede descartar en un escenario donde impera la ley del más fuerte, en este caso, el Estado y el gobierno, representados por el partido único.
La vieja mentalidad prevalece, por encima de la necesidad histórica de desbloquear el sistema que ha enraizado el parasitismo social, la intolerancia, el voluntarismo, la improductividad y las corruptelas,  a un nivel tal que su reducción tardaría varias décadas.
Raúl Castro no será el abanderado de una reforma que ponga a un lado las obsoletas directrices del socialismo real.
Se puede asegurar que es, y seguirá siendo, el fiel guardián de una ideología que se extinguirá en la medida que la vejez impida el ejercicio de las funciones intelectuales del núcleo principal de la nomenclatura o la muerte imponga su inapelable veredicto.
En su fase final, el régimen intenta mostrar cierta cordura en el ámbito económico, posiciones a menudo sobreestimadas y carentes de muchos requisitos para pronósticos favorables.
Los espacios cedidos para el ejercicio de empleos no estatales, la mediatizada reforma migratoria y las ponderadas permisividades en el entorno cultural, responden a una estrategia de sobrevivencia de las élites y no a una nueva visión fuera de los cánones políticos vigentes desde la década del 60 del siglo XX.






Si por un lado los indicadores productivos se mantienen deprimidos, realidad que pone en entredicho la veracidad de los discursos oficiales en lo tocante a un paulatino despertar de la industria y el comercio nacionales, por otro se destacan las estadísticas de personas que ha sido objeto de la ira gubernamental por no callar sus discrepancias.
Según la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), el número de cubanos procesados y detenidos temporalmente supera los 5000 en lo que va de 2012. El año anterior hubo 4 123 personas en la lista.
Si a esto sumamos las agresiones físicas o verbales que semanalmente ocurren a lo largo y ancho de la geografía insular, es poco lo que hay que agregar para cerciorarse de que los principales fundamentos de la dictadura se conservan intactos.

              
  
  



  




1 comentario:

JUAN MARTINEZ dijo...

Debemos estar unidos buacando mejores alternativas para dejarles al relevo.