lunes, 27 de octubre de 2014

SOCIEDAD.

             El círculo vicioso de la ilegalidad.
                                        Jorge Olivera Castillo.
Decenas de miles de cubanos visten, comen y calzan, gracias a las ventas ilegales de cualquier producto, bien traído del extranjero o robado en algunas de las dependencias estatales.
La mayoría nada tiene que ver con el comercio de drogas, excepto las bebidas alcohólicas, uno de los productos con mayor demanda entre la población. No importa si el ron proviene de las destilerías oficiales o fue elaborado primitivamente en el patio de una casa particular.
La opinión de que borracho es la única manera de soportar el castrismo es tomada al pie de la letra por un notable número de cubanos.  Basta hacer un periplo por los parques y portales de la capital para cerciorarse de que es así.
Por momentos parece que las ilegalidades cuentan con algún margen de tolerancia. Resulta paradójico que con tantos policías haya espacio para infringir las leyes que penalizan las llamadas actividades económicas ilícitas.
En la mañana del viernes 17 del mes en curso, tuvo lugar en el barrio capitalino de Belén, en la Habana Vieja, uno de los operativos en que la policía arresta, confisca y multa a los infractores.
Entre los decomisos ocurridos en un segmento de la calle Compostela, figuraron alrededor de 200 aguacates, jabones, bolsas de leche en polvo, maquinas de afeitar, latas de atún, entre otras mercancías, que se expenden en varios puntos de la ciudad.
Poco después de la operación policial las ventas fueron reanudadas sin disimulos. Las ofertas se hacen a viva voz en las aceras o desde el pórtico de una tienda recaudadora de divisas.
La prensa oficial se ha hecho eco del paulatino crecimiento de los trabajadores por cuenta propia. Existen en la actualidad, según estimaciones del gobierno, más de 400 mil personas que desempeñan algunas de las 200 actividades laborales autorizadas.
Lo difícil de saber es cuántos cubanos subsisten “por la izquierda”.
Una valoración imparcial de la situación, indica que el problema hace tiempo escapó del control.
La inobservancia de la ley es parte de un estatus quo dictado por las circunstancias.
Hasta los que aparentemente han respetado las disposiciones legales, sacando la licencia para poder ejercer su trabajo, deben recurrir al mercado negro en busca de insumos y todo tipo de suministros.
Los síntomas de anarquía están presentes en todo el país y la represión a fondo no es rentable.
El gobierno ha tenido que dosificar los castigos en aras de mantener los necesarios equilibrios para la gobernabilidad.
En Cuba es imposible vivir del trabajo honesto. Son las reglas del juego que impuso una élite de poder que lamentablemente no acepta la derrota.
Para colmo en vez de cambios estructurales que corrijan la sarta de disparates se insiste en cubrir los errores con parches reciclados. El desbarajuste es total.
oliverajorge75@yahoo.com           



   
   



                                    ESPERA QUE DESESPERA.
                                                             Jorge Olivera Castillo.
En marzo de 2015 los opositores Sonia Garro, su esposo Ramón Alejandro Muñoz y Eugenio Hernández, cumplirán tres años tras las rejas sin juicio.
El martes 21 de octubre  fue nuevamente suspendida la vista oral. Es la tercera ocasión que sucede.
El próximo 7 de noviembre, si no hay otro aplazamiento, recibirán el veredicto que se baraja en la oficina de algún jerarca del Ministerio del Interior.
En estos casos los jueces se limitan a comunicar las determinaciones del alto mando, aunque aparenten lo contrario.
Es probable que con el ánimo de encubrir las violaciones de procedimiento, las autoridades excarcelen a Sonia, pero esto es solo una especulación.
Quizás consideren suficiente el tiempo que la han tenido recluida en condiciones deplorables por los delitos de atentando, desorden público y tentativa de asesinato que tanto ella, sus familiares y numerosos activistas  pro democráticos, consideran infundados.
La Fiscalía pide 10 de años para Garro, 14 años para Muñoz  y 11 para Hernández. Peticiones excesivas por medio de la cuales se envía un mensaje de intolerancia hacia las personas que practican la desobediencia civil como método de lucha contra el régimen de partido único.
A propósito del juicio y su cancelación, se contabilizaron decenas de detenciones de opositores e integrantes de la sociedad civil en varias provincias del país por su disposición a exigir públicamente la liberación de los tres reos.
La convocatoria de la protesta fue hecha por la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, agrupación a la cual pertenece Sonia.
En declaraciones de Soler al sitio digital Diario de Cuba, dejó constancia de la voluntad de las mujeres que militan en dicha agrupación en mantener el mismo nivel de exigencia para que termine el atropello.
Mientras se prolonga el limbo legal, que tal vez culmine en la primera semana de noviembre, el ambiente represivo en general echa por tierra las esperanzas de nuevos enfoques en materia de libertades fundamentales.
Arrestos, actos de repudio, amenazas y confiscaciones, continúan perpetrándose con total impunidad.
Una nota reciente dio cuenta de la muerte del recluso Leovigildo Almaguer de 40 años, en la cárcel de Boniato, ubicada en la ciudad de Santiago de Cuba.
El occiso había recibido días antes una brutal paliza en la prisión provincial de Camagüey.
Su traslado para Boniato con el fin de facilitar la atención médica no cumplió su cometido. Los familiares aseguran que la demora en brindarle atención médica fue el motivo de su muerte.
Las palizas y sus secuelas siguen siendo el denominador común en las prisiones cubanas.
Recuerdo mi llegada al Combinado de Guantánamo, en abril de 2003. En un rincón del recinto carcelario los guardias molían a golpes a un preso. Tenía las manos amarradas. Lo vi perder el conocimiento a causa de la tunda. Meses más tarde a raíz de otra paliza, se suicidó.
Sonia Garro, Ramón Alejandro Muñoz y Eugenio Hernández  deben haber sido testigos o víctimas de escenas similares. Son casi tres años de encierro. Tiempo de sobra para acumular experiencias y anécdotas escalofriantes.





viernes, 3 de octubre de 2014

Derechos Humanos

Excarcelación al borde de la muerte.
                                                        Jorge Olivera Castillo.
El sindicalista independiente Vladimir Morera Bacallao escapó de la muerte.
La información de que se le otorgaría una Licencia Extrapenal, determinó el cese de la huelga de hambre que realizaba desde más de dos meses.
De acuerdos a informaciones de sus familiares, su estado de salud es muy grave, por lo que permanece hospitalizado en la sala de cuidados intermedios del hospital Arnaldo Milián de la ciudad de Santa Clara.
Morera Bacallao, integrante de la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba (CTIC), fue sancionado en noviembre de 2013 a ocho años de cárcel, bajo cargos de “desorden público, atentado, desacato y daños”.
Un acto de repudio efectuado el 14 de febrero del 2013 frente a su casa, fue el detonante de los hechos que derivaron en el arresto y la posterior condena.
Su esposa, Nélida Lima Conde, purga una sanción de tres años de libertad condicional, tras ser agredida por la turba ese mismo día.
El procedimiento usado para sacar de circulación a ambos activistas es harto conocido. Las brigadas de respuesta rápida allanan, ofenden y golpean sin que el caso pueda ser denunciado ante un tribunal.
Una mínima defensa contra el atropello es suficiente para el encarcelamiento. La indefensión de las víctimas es total.
El hecho de que el sindicalista haya sobrevivido a la prolongada abstinencia de alimentos, no quiere decir que tendrá una óptima recuperación. Las secuelas físicas y sicológicas pueden llegar a ser crónicas.
Esta huelga fue la segunda después que las autoridades se comprometieran en revisar el expediente, tras sus insistentes demandas de libertad.
El fallo del Tribunal Supremo en contra de la petición, alegando que no había suficientes elementos, determinó el reinicio de la protesta.
El secretario general de la CTIC, Iván Hernadez Carrillo, celebró el estoicismo de Morera Bacallo en defensa de su libertad.
“Indudablemente es un éxito de las fuerzas democráticas. En principio lo engañaron dándole esperanzas de una posible liberación, pero fue una jugarreta para que depusiera la huelga. Él tuvo el valor de reanudarla y ganó”, dijo Hernández Carrillo.
“Tuvo nuestro apoyo todo el tiempo. Pensamos que moriría. No es fácil estar tantos días en esas condiciones”, agregó.
Lamentablemente, otros presos políticos que han decidido privarse de alimentos a modo de reivindicar sus derechos no tuvieron la suerte de sobrevivir. 
En la lista de fallecidos resaltan los nombres de Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata. Varias decenas han muerto bajo esas terribles circunstancias en los más de 50 años de dictadura.
La medida por la cual Morera Bacallao saldrá de la prisión no elimina la condena. Es decir que se mantiene el riesgo de que vuelva tras las rejas.
Es oportuno recordar que se trata de una Licencia extrapenal. Es decir que la espada de Damocles pende sobre su cabeza.
Sus victimarios sabían que estaba dispuesto a morir y buscaron una solución que evitara un alto costo político.
Este activista sindical ha ganado una batalla, pero ¿podrá reincorporarse plenamente a la lucha?
Después de someter el cuerpo y la mente a una prueba tan dura es probable que deba esperar un buen tiempo para reponerse, si es que no sufre alguna discapacidad de por vida.














Política

                       LOS TITUBEOS DEL RAULISMO. 
                                                            Jorge Olivera Castillo.
La firma de 61tratados bilaterales para la protección de la inversión extranjera por parte del gobierno cubano podría ser otra jugada de engaño.
A Raúl Castro le basta con crear la atmósfera para ganarse a la opinión pública internacional. En el fondo, siguen sus apuestas por la tibieza. En otras palabras, decir mucho y hacer poco.
La frase “sin prisa, pero sin pausas”, resume su perfil ante los retos que le imponen las circunstancias históricas.
Está claro que para que sea funcional la muy publicitada ley de inversiones, con sus correspondientes apéndices, es necesario ampliar el diapasón de las reformas.
Sin una reconfiguración del sistema financiero y socio-laboral, por solo mencionar dos aspectos puntuales, el desarrollo de la economía continuará siendo un espejismo.
Ante un escenario tan carente de definiciones, es lógico el ir y venir de las dudas.
Habría que ver que compañías reciben la autorización para asentarse en Cuba.
Por otro lado, ¿acaso es razonable pensar que los grandes consorcios vendrán masivamente a un país que no tiene relaciones con Estados Unidos, el mayor mercado del mundo?
Aunque lluevan esfuerzos por convencer a los empresarios de que en Cuba se respetarán sus derechos, además de crearles las condiciones para la multiplicación de sus honorarios, lo más probable es que la gran mayoría de los convidados opte por la espera.
El peligro a mediano y largo plazo está dado en que un eventual crecimiento de los incentivos con el fin de captar capitales, podría generar dinámicas que alejen la llegada de la democracia a la Isla.
El aumento de las inversiones no significa que se instaure un Estado de Derecho. ¿No se estará incubando una nueva etapa autoritaria?
La realidad apunta a que el general-presidente insiste en los fuegos artificiales. Cede terreno, pero a paso de jicotea, sin dar la espalda y apuntando para que nadie se pase de la raya.
No quiere grandes remodelaciones, solo retoques para disimular el fracaso. Una de las últimas gestiones de marketing tuvo como sede el Congreso Internacional Abogacía 2014.
Allí, el Doctor Raúl Lozano Merino, presidente de la Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado, exaltó la firma del gobierno cubano de los tratados sobre la protección de la inversión extranjera.
Hasta que se demuestre lo contrario, el producto que viene dentro de ese envase es falso.
¿Dónde está la voluntad política para romper la inercia?, ¿Dónde la virtud y el honor de aceptar los errores que han provocado el desastre?
Rubricar documentos es pura rutina para los mandamases criollos y sus subalternos.  Eso sin dejar de reconocerse  que son muy olvidadizos.