lunes, 16 de julio de 2012

DOBLE TRAICIÓN


                                                           ¿DOBLE TRAICIÓN?                                    
                                                                                 Jorge Olivera Castillo.
A juzgar por el tono de sus intervenciones, parece que el ex agente encubierto Manuel David Orrio del Rosario busca, en lo posible, cierta redención en un futuro que se acerca inexorablemente y donde la llamada revolución cubana, de la cual todavía se considera un celoso guardián, será un tareco más en el basurero de la historia.
Sus enfoques resultan contradictorios. Es imposible llegar a otras conclusiones, a partir de la lectura de sus opiniones sobre diferentes asuntos internos, que sin lugar a dudas, antagonizan con medulares políticas del gobierno que él juró defender a capa y espada.
En síntesis sería como morder la mano del amo que le dio automóvil, condecoraciones y trabajo, entre otras dádivas, por su labor en las filas de la Contrainteligencia desde 1992 hasta el 2003.
El nivel de varios de los cuestionamientos colgados en el internet y que forman parte de una extensa entrevista realizada por el periodista Orestes Martí, no se queda en la superficie.
Orrio hurga hasta el hueso, lo que patentiza, bien otra traición, esta vez al régimen que lo acogió como uno de los suyos o simplemente saca a la palestra pública, conflictos dentro de la cúpula de poder, entre conservadores y digamos liberales, aunque este último término resulte un tanto exagerado para el contexto.
Salvo contadas referencias a la “contrarrevolución”, palabra acuñada por el gobierno para calificar a sus adversarios políticos, el ex agente hilvana un discurso que de cierto modo recuerda su trabajo de periodista independiente como parte del plan de infiltración que culminó con un espectacular destape en abril de 2003.
Con indubitables argumentos, el ex agente destroza mitos y pone en ridículo, acciones aprobadas al más alto nivel. Varios de sus dardos van dirigidos a la inconstitucionalidad de muchas leyes vigentes.
Por ejemplo, la persistente negativa del gobierno a la ratificación de los Pactos de las Naciones Unidas relacionados con los Derechos Civiles y Políticos, así como los Económicos, Sociales y Culturales, es cuestionada sin medias tintas.
Ni hablar de los aspectos económicos. En este sentido las evidencias mostradas desdibujan un desastre, que por sus dimensiones, obliga a la duda respecto al alcance de soluciones duraderas a corto y mediano plazo.  
Como metodología para el análisis de los diversos tópicos, valga apuntar que en su mayoría ajenos a valoraciones favorables, Orrio se vale de herramientas tomadas del marxismo, lo que refuerza el carácter fraudulento de un sistema que nunca tomó en serio al filósofo alemán.
De acuerdo a la evolución de los acontecimientos, sus teorías fueron un comodín para echar los cimientos de una dictadura que transitó velozmente hacia el totalitarismo.
Es una verdad de Perogrullo que el socialismo que se articuló en Cuba bajo la falaz premisa del poder del pueblo, no será absuelto por el juicio de la historia.
Aun recuerdo a Manuel David Orrio, el agente Miguel, como testigo de la fiscalía en el juicio en que se me acusó de mercenario, junto a otros tres colegas del periodismo independiente, el 4 de abril de 2003.
El pánico se reflejaba en su rostro. No obstante se explayó en acusaciones que influyeron en las severas condenas.
Debido, en parte, a su colaboración fui condenado a 18 años de privación de libertad y enviado a la distante prisión de Guantánamo, situada a más de 900 kilómetros de mi lugar de residencia, en La Habana.
A pesar de que la sanción se mantiene vigente, me dispuse a retomar el trabajo por el cual fui encarcelado, tan pronto se me concedió una Licencia Extrapenal por motivos de Salud, el 6 de diciembre de 2004, tras cumplir 20 meses y 18 días.
Solo pretendo seguir expresando mi verdad como ciudadano y continuar el proceso para olvidar los agravios de Orrio. Algo difícil de conseguir.
Las heridas del alma no son lesiones leves. Son tajos profundos y dolorosos que no se cierran con cualquier sutura.
Al margen de los lamentables episodios que pueblan la historia de estos 53 años bajo la égida del partido comunista, le deseo al otrora ayudante de mis verdugos, la recuperación de sus dolencias asociadas a la Poliomielitis que padece desde la infancia.
Espero que la carta-denuncia dirigida recientemente al Ministro de Salud Pública, ante la negativa de importar un medicamento para aliviar las secuelas de su enfermedad, haya sido debidamente acogida.
Nunca pensé que el condecorado “héroe”, sufriera este tipo de humillación. ¿No le estarán cobrando sus agudas críticas?
El peligro de quedar en el limbo, quizás esté más cerca de lo previsto. Triste final para un ex agente.


 
     
             
    

RUTAS DE ESCAPE

                                                                     RUTAS DE ESCAPE
                                                                                             Jorge Olivera Castillo.
Por estos días, miles de cubanos quisieran haber tenido la dicha de ser deportistas de alto rendimiento.
La masividad en la cristalización de un deseo tan intangible, responde, en este caso, a razones que nada tiene en común con la disputa por una medalla de oro o la pretensión de dejar boquiabierto a medio mundo con  la implantación de un record.
El asunto de estar entre los mejores atletas, es vista con ansiedad por el hecho de tener la posibilidad de poner pies en polvorosa, sin disparo de arrancada.
Londres, invita a todo tipo de fantasías en relación a fugas y estampidas, algo que dentro de la población cubana es parte de una cultura a prueba de extinciones.
Las venideras olimpiadas en la capital de Reino Unido, acercarán las oportunidades para  nuevas deserciones.
Si en el transcurso de los juegos, no se contabiliza ninguna evasión entre los representantes de Cuba, será por cuestiones relacionadas con el aumento de la vigilancia y no por cabal asimilación del discurso que suelen ofrecer, antes de la partida, los dirigentes de Instituto Nacional de Deportes y Recreación (INDER), entidad estatal que controla monopólicamente el sector.
En el mismo momento de recibir las arengas patrioteras y exigir el compromiso de volver al país tan pronto culmine la participación en las diversas especialidades, se fraguan las estrategias para en la menor oportunidad ponerse a resguardo de las autoridades migratorias del país anfitrión.
Es improbable que no ocurran eventos de este tipo. En anteriores citas deportivas, algunos de los desertores han sido personas de las cuales no se sospechaba que fueran a tomar una decisión de esta naturaleza.
Para salir airoso en los planes de fuga, es preciso maximizar los subterfugios de la doble moral con el propósito de ganarse la confianza de los chivatos, agentes encubiertos y policías de civil que siempre acompañan a las representaciones deportivas.
Recientemente un alto funcionario ligado a esta rama, que desde la década del 60 del siglo XX fue puesta en la vitrina de los logros de la revolución y que hoy muestra los síntomas de la decadencia, criticó severamente las fugas de los atletas escogidos para representar al país en las diferentes competiciones del deporte amateur.
En lo que va de año han desertado 27 atletas, cifra que la fuente trató de minimizar, comparándola con el número de los participantes que regresaron a la Isla, tras cumplir su rol en diversos topes a nivel regional o mundial.
Que el mayor número de competidores opte por el retorno a su país, no es motivo para batir palmas.
Con uno que logre burlar los medios de control, activados al máximo, queda subrayado el perfil carcelario de un régimen que se vende como un paradigma de la decencia y el respeto de los derechos humanos.
La última estampida, incluyó a 5 jugadores del equipo nacional de Baloncesto. Hace menos de un mes escogieron a la vecina Isla de Puerto Rico para cumplir con un sueño que seguramente venían estructurando desde años atrás.
Las fugas constituyen el mejor desenlace para presos o rehenes. Por el número de incidentes, Cuba no califica para insertarla dentro de límites paradigmáticos como ocurre regularmente en los foros mundiales dedicados a evaluar diferentes tópicos sociales, políticos y económicos.
Decenas de miles de personas han muerto ahogadas en el Estrecho de l Florida durante los 53 años de revolución socialista, al convencerse que el paraíso terrenal que le prometieron resultó ser el camino más corto al infierno.
Al decidirse por un escape en cualquier objeto flotante, su destino se selló en las fauces de los tiburones o bajo las turbulencias del océano.
No es fortuita la envidia de muchos cubanos hacia los deportistas seleccionados para participar en las próximas Olimpiadas.
Londres es una puerta de salida hacia la libertad. ¿Cuántos podrán franquearla?
 

lunes, 9 de julio de 2012


                                                          PROFILAXIS.        
                                                                           Jorge Olivera Castillo. Sindical Press.
El régimen cubano ha asumido, al pie de la letra, la máxima de Antolín El Pichón, uno de los actores humorísticos más populares de los escenarios nacionales.
En uno de los programas televisivos emitidos el pasado año, el personaje terminaba cada intervención con aquello de: !El que me haga sombra, se va!
Tal postura encuentra fundamento en un  hecho acontecido hace apenas unos días con la cadena de noticias qatarí, Al Jazeera.
La entidad periodística decidió cerrar su oficina en La Habana a causa del constante acoso contra su corresponsal Moutaz Al Qaissia.
El caso expone una irrevocable tendencia a dejar intactos los muros de la censura.
Las agencias de prensa que no acaten las reglas, algunas de estas, ¿la mayoría?, no escritas y que en la práctica obligan a ciertos acomodos para evitar la expulsión o represalias tales como, amenazas anónimas, insultos, descalificaciones y robos, trabajan en perpetua   zozobra.
En varias oportunidades, debido a las presiones, la alternativa ha consistido en abandonar el país, sin mediar comunicación oficial alguna. De esta manera se desembarazan de los corresponsales incómodos a un costo político menor.
Entre las causas de la partida de este periodista jordano- palestino, que cursó estudios de Telecomunicaciones en La Habana, entre el 2000 y 2004, aparecen las obstrucciones del gobierno para la entrada de un automóvil y la negativa a otorgarle una autorización para abrir una cuenta bancaria.
Es impensable que a corto y mediano plazo la situación vaya a cambiar. Salvo puntuales permisividades, las informaciones procedentes de las agencias de prensa acreditadas, continuarán bajo la estricta supervisión de los departamentos encargados de esas labores, tanto los del Partido como los de la Contrainteligencia. Los límites de la tolerancia seguirán tan borrosos como siempre. 
En el colimador del oficialismo no solo están los periodistas extranjeros; los diplomáticos que decidan saltar las barreras impuestas por la élite de poder, también se exponen a las operaciones sucias que vulneran la Convención de Viena, pero que no dejan de aplicarse.
La simple observación de un acto de repudio contra un opositor, basta para que se apliquen los correctivos que el gobierno emplea sin medias tintas.
Abucheos en la vía pública, campañas difamatorias, neumáticos pinchados, cortes en el servicio de electricidad y agua en sus respectivos domicilios, son parte de los efectos a soportar por los diplomáticos, a causa de su decisión a darle una cobertura más integral a sus responsabilidades durante su estancia en la Isla.
En esencia el sistema apenas ha cambiado desde que Raúl Castro asumió oficialmente la presidencia del país, en el 2008.
Proceder a una apertura significativa, en cualquier rubro, sería demasiado riesgoso para una cúpula de poder que mantiene su preponderancia gracias al control social, la centralización de la economía y el exclusivismo político bajo la égida del partido comunista.   
Nadie queda a salvo de las arbitrariedades. Por supuesto que a los cubanos les toca una cuota adicional de peligros.
El reportero de Al Jazeera podría considerarse un privilegiado. Con un pasaje de avión expiró su calvario. A los periodistas independientes cubanos les aguardan destinos menos alentadores.
No es un espejismo que en Cuba los carceleros, a menudo, hagan sonar sus llaves con el objetivo de recordar su ingrata omnipresencia.
Muy cerca, en sus cuarteles, las tropas parapoliciales esperan por las órdenes, en plena disposición combativa, con los garrotes en alto y sus gargantas listas para llevar a cabo con precisión de francotiradores los correspondientes linchamientos verbales.
  

 



 
TRAS LAS HUELLAS DE OTRA INFAMIA.
                                                                                Jorge Olivera Castillo.
No sorprende que, en el transcurso del 2012, emerjan otras páginas infames del castrismo. Esta vez con el involucramiento, nada más y nada menos, que de la reconocida firma sueca IKEA, dedicada a la fabricación de muebles.
Ya se sabe de la utilización de presos cubanos en producciones contratadas por esta transnacional, en 1987.
Lo que falta por esclarecer, es bajo qué condiciones los reos fueron enrolados en las respectivas manufacturaciones.
Es conocido que en el mundo carcelario, se contempla el trabajo como un beneficio por buena conducta y también como una posibilidad incluida dentro del reglamento penitenciario tras vencer parte de la condena.
Al menos en el caso de Cuba, y digo esto con conocimiento de causa, se abre el margen de las probabilidades para que los presos sean utilizados en labores inhumanas, fundamentalmente en la agricultura y en la construcción. El adjetivo usado no excede una realidad que mucho tiene que ver con los métodos esclavistas.
No tengo las suficientes evidencias para emitir un juicio generalizador, pero en no pocas cárceles cubanas es natural que cientos de reos trabajen como animales por una mínima remuneración.
A esto habría que añadir los alimentos caracterizados por una pésima cocción, bajos en calorías, al compararlos con los esfuerzos empleados en cumplir las normas, y servidos sin atenerse al acatamiento de imprescindibles regulaciones higiénicas.
En ocasiones la decisión de irse a trabajar bajo estas condiciones, llega de forma voluntaria. La lógica carcelaria indica que es preferible aprovechar la menor oportunidad para restarle rigor al encierro. Temporalmente se alivia el peso del hacinamiento en los cubículos, el asfixiante calor multiplicado por la falta de conductos de ventilación y los riesgos de estar en medio de las refriegas que ocurren  día a día como reacciones a un ambiente de crispaciones y desconsuelos.
La circunstancias determinan que una parte significativa de los condenados por delitos comunes, den el paso al frente a la solicitud de los jefes para deshierbar a mano varias caballerías de tierra o manipular cabillas y ladrillos, sin guantes y semidescalzos.
No asombra enterarse que la contratación de los reos cubanos se produjo por parte de la filial de IKEA  en la antigua República Democrática Alemana.
Las estrechas relaciones entre la Cuba de Fidel Castro y la Alemania de Erich Honecker (1971-1989), permitían estos tipos de hechos repulsivos.
Todavía en la Isla se padecen las consecuencias de la asesoría brindada por los servicios secretos del país centroeuropeo, posteriormente absorbido por su contraparte capitalista, tras la caída del Muro de Berlín.
Los métodos para convertir el miedo, en denominador común por medio de la tortura psicológica, se continúan practicando tal y como lo impartieron los oficiales de la desaparecida STASI.
Enterarse que reos de este país también estuvieron en las plantillas de IKEA, más que una noticia es un refrito. ¿Qué destino puede esperarse para los presos en un sistema que en su conjunto funciona como un cuartel donde la menor desobediencia al Estado es un sacrilegio a pagar de la peor manera? 
Ahora lo importante es una investigación a fondo del asunto.
Al remover esos lodos de un pasado, aún presente en Cuba, puede que salgan a la palestra pública, otras manchas morales y éticas que pongan en entredicho la propaganda en torno a una revolución socialista que pintan de humanitaria y justa.
Es  impensable que un veredicto adverso contra la firma sueca, afecte su posición en el mercado internacional de muebles, pero pondrá en perspectiva los riesgos de comerciar con dictaduras, sobre todo las que han retoñado del árbol estalinista.
Además será una nueva oportunidad para demostrar lo que sucede cuando un partido se yergue como entidad política única y con poderes extraordinarios.
Los presos, de comprobarse una confabulación para sacar provecho del trabajo esclavo, deberían ser recompensados.
Los directivos de IKEA tienen la última palabra.




    
     

                                                         SOLO MIGAJAS.
                                                                            Jorge Olivera Castillo.
Los cubanos que esperan algo trascendente de la demorada reforma migratoria, sufrirán el peor de los desengaños.
Las señales apuntan a unos cambios parciales, aún sin fecha de estreno y caracterizados por un secretismo que avala el mosaico de dudas, rumores, burlas entre la mayor parte de la población.
Solo una exigua minoría se esfuerza por mantener viva alguna esperanza en que el gobierno reduzca ostensiblemente las prohibiciones para poder entrar y salir del país sin tantas trabas.
A juzgar por la lentitud en convertir tales transformaciones en ley, es poco el margen para pensar que la dirigencia esté dispuesta a la aceptación de derechos que antagonizan con su filosofía.
Aparte de las ganancias que el gobierno obtiene por el cobro de los trámites de viajes desde y hacia Cuba, el eje fundamental de las actuales leyes migratorias se sustenta en el control social tan necesario en su diseño político-ideológico.
Eliminar las prerrogativas que permiten otorgar o denegar el permiso de salida bajo cláusulas que muy pocos conocen, sería como quitarle las clavijas a un edificio en peligro de derrumbe. Y está claro que la élite de poder, no tiene intenciones suicidas.
Si acaso retoques en la fachada que ofrezcan algún respiro a los atribulados y cuotas de legitimidad a quienes apuestan a continuar haciendo malabares en vez de poner los pies sobre la tierra.
Existen dos zonas de peligro por donde la dictadura evitará incursionar a toda costa o en el mejor de los casos, si no le queda otro remedio, se circunscribirá a un tránsito por la periferia: Internet y Emigración.
Las esperadas aperturas en ambos sectores puede que pasen inadvertidas para una población que desea una liberalización integral e irreversible, pero que seguramente tendrá que conformarse con migajas.
Por tal motivo, la morosidad en poner en práctica lo que finalmente consideren oportuno, puede que se extienda por un tiempo que nadie puede prever.
Por el momento, la creación y reciclamiento de expectativas persiste entre los cánones de una política que en esencia es inmune a los cambios reales.
Un mar de especulaciones continúa creciendo en todo el país a causa del choque entre las promesas oficiales, los interminables plazos para que la Asamblea Nacional del Poder Popular acabe de pronunciarse sobre el tema y la incertidumbre de los destinatarios.
Algunos comentarios, que circulan a lo largo y ancho de la Isla, estiman que el precio del pasaporte sobrepasará con creces los 100 pesos convertibles. Actualmente el costo por este documento es de 55 pesos convertibles, alrededor de 70 dólares. Valga apuntar que el salario promedio en Cuba, de acuerdo a estadísticas recientes, es de unos 20 dólares mensuales.
Otras opiniones amplían las alarmas en torno a lo que califican como algo parecido a un saqueo a punta de pistola. Según los rumores, la elevación de precios afectará diversas áreas del proceso, aunque afirman que habrá reducciones de algunas tarifas. A modo de ilustración es preciso señalar que para un viaje a Estados Unidos, temporal o definitivo, es obligatorio desembolsar más de 700 dólares en el pago de las tarifas establecidas por el Ministerio de Inmigración y Extranjería. 
“No me hago muchas ilusiones. Ellos no van desmontar un organismo que crearon con fines muy bien delineados. Algo similar padecieron los ciudadanos de los países del campo socialista. Es decir que esto forma parte de la raíz de un sistema que funciona a partir de códigos carcelarios. Al menos yo sé que mis posibilidades de viajar seguirán siendo limitadas”.
Así reflexionaba un neurocirujano, al preguntarle sobre la idea de visitar a un hermano residente en Miami.
“Las regulaciones para los profesionales seguirán vigentes. De eso estoy seguro. No van a arriesgarse a que una apertura se les convierta en una crisis”, agregó.
En medio de este cruce de pronósticos y desasosiegos están los escépticos que preguntan:
¿Y tú crees que la dinastía esté en disposición de implementar los cambios en la medida de los requerimientos actuales?
La incredulidad se ha convertido en un método de defensa personal frente a los embustes del gobierno. Razones sobran para no bajar la guardia.



                                      




lunes, 2 de julio de 2012

                                                 CHOFERES EN PELIGRO.
                                                                        Jorge Olivera Castillo.
Prestar servicios a altas horas de la noche, es para los choferes particulares cubanos como jugar a la ruleta rusa.
Por supuesto que La Habana no es tan peligrosa como Ciudad México, pero el riesgo de ser desvalijados por una banda de delincuentes, crece por día.
El asunto no termina en la ocupación de lo recaudado en el día. La muerte puede sobrevenir en un abrir y cerrar de ojos. No transigir de inmediato a la demanda de los atracadores, podría ser fatal.
“A mi si no me van a “madrugar” tan fácil. Si el cliente me resulta sospechoso, no me detengo. Prefiero perder dinero antes que exponerme a un mal rato. Esa gente no tiene escrúpulos. Están dispuestos a matar si es preciso”, me decía recientemente el chofer de un Chevrolet  fabricado en 1956 y todavía en óptimas condiciones gracias a los injertos provenientes de vehículos más modernos o fabricados por hábiles torneros.
A través de esta conversación informal, me enteré del caso de dos choferes desaparecidos en las últimas semanas. “Los asaltos están a la orden del día. Al menos yo conozco tres colegas que han pasado por esas experiencias este año. Tienen que darle gracias a Dios por haber tenido la dicha de hacer el cuento”, agregó mi interlocutor.
Los comentarios sobre casos de este tipo, suelen escucharse a menudo, en diversas zonas de la capital.
Frente al cruce de anécdotas, regularmente macabras, es complicado verificar si verdaderamente ocurrieron tal y como lo cuentan las fuentes.
La abstención de los medios de prensa oficiales en darle cobertura a los hechos comprendidos dentro de la llamada crónica roja, establece la preeminencia del rumor como fuente para acceder a una realidad a expensas de la distorsión.
De la sorpresa inicial, mientras se escuchan los pormenores de algún asalto comentado por el vecino u otra persona dispuesta a satisfacer al improvisado auditorio, se pasa a las dudas y de ahí a la indiferencia. ¿No estará exagerando?, ¿De dónde sacó tanta información, si no estaba en el lugar del incidente?
La falta de un buen reportaje que informe y prevenga sobre estas cuestiones, unido a la inconsistencia de los rumores, dan las claves para que existan ciudadanos convencidos de que jamás estarían delante de un grupo de bandidos capaces de perpetrar las peores fechorías.
“La situación no está para tomarla a la ligera. Hay cada vez más pandilleros en La Habana. Por eso yo no me duermo en los laureles. El que se atreva a quitarme mi dinero, le pego un balazo en la cabeza”, indicaba otro conductor, mientras alargaba su mano para mostrarme el arma de fuego, oculta dentro de un compartimiento cercano al timón.
“Yo no voy a poner el muerto. No tengo los mismos reflejos de cuando era joven, pero todavía me defiendo”, añadió el ex Teniente Coronel de las Fuerzas Armadas, devenido en taxista por las dificultades para vivir del dinero de la jubilación.  
Se sabe que esta modalidad de Trabajo por Cuenta Propia, es una de las más lucrativas de las autorizadas por Raúl Castro como parte de la parcial remodelación económica y laboral, que tiene entre sus objetivos evitar la profundización de la crisis.
Las ganancias diarias oscilan entre 600 y 3000 pesos, entre 40 y 200 dólares aproximadamente.
Los delincuentes trazan sus planes de asalto a sabiendas de que obtendrán una buena cantidad de dinero en cada operación.
Ser chofer particular en Cuba, es una suerte que en fracciones de segundos puede convertirse en una desgracia.
      
     

                                              LUCES EN LAS TINIEBLAS.
                                                                               Jorge Olivera Castillo.
Una mano tendida en el momento oportuno, es un gesto que queda cincelado a perpetuidad en el recuerdo. De eso pueden dar constancia miles de personas sometidas al arbitrio de las fuerzas maléficas que rondan por este mundo, sin distinciones geográficas ni culturales.
El hambre motivada por el egoísmo u otros desatinos humanos, los desastres naturales, la xenofobia, las guerras civiles y las dictaduras con su intolerancia a cuestas, son algunos de los centros generadores de ese dolor que sobrepasa el reportaje en primera plana, la fotografía captando el clímax de la fatalidad o el video que muestra los detalles de una tragedia que por su patetismo parece más un producto de Hollywood que una escena captada en vivo y en directo.
Entre los elementos causales de esas tragedias colectivas que lanzan, o han lanzado, a miles de seres humanos hacia las zonas más sombrías de la desesperación, habría que resaltar a esos gobiernos que a nombre de un ideal supremo intentan, y desafortunadamente casi siempre logran, construir prisiones con fachadas de repúblicas sin rejas de hierro, salvo las necesarias, además de instituir la obediencia incondicional a un partido como política de estado.
Cuba es un ejemplo ilustrativo de esto último, al margen de las exoneraciones que se fabrican, con no pocas dosis de cinismo, dentro de las fronteras nacionales y allende los mares. ¿Cuál la diferencia entre una dictadura de izquierda y otra de derecha?
A modo de comparación, es importante recalcar algo que demuestra la génesis destructiva de un  sistema que se vende como un paradigma del Tercer Mundo.
En el año 1959, antes de llegar el huracán revolucionario liderado por Fidel Castro, había en Cuba 13 prisiones.
Actualmente existen más de 200 centros penitenciarios y campos de trabajo forzoso.
En aras de una mejor comprensión del fenómeno, es preciso decir que en 1959 la población del país era de 6 millones de habitantes y en el 2012 sobrepasa el listón de los 11 millones. ¿Acaso puede haber espacio para las virtudes en un país que cualquiera puede ser encarcelado ante presuntas sospechas de cometer un acto delictivo en el futuro?
¿De qué libertad se presume en los discursos, si al repartir en la vía pública una docena de plegables con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se corre el riesgo de ser acusado por actividades subversivas?
En este ambiente de zozobra, las víctimas son como la hierba en una selva tropical. Siempre abundantes y a expensas de quienes no pierden la destreza en el uso de la hoz y el martillo, para segar y macerar sin contemplaciones a quienes desobedezcan la letra y el espíritu  de los edictos oficiales.
La densidad del terror no es óbice para que aparezca la luz de la solidaridad, incluso en el lugar de los hechos y teniendo como protagonistas a personas nacidas en otras latitudes.
Para corroborarlo, invito a leer el libro Diplomacia y derechos humanos en Cuba: de la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos.
A través del texto publicado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) y la Fundación Konrad Adenauer, el lector se sumerge en los ámbitos de un drama que ha sido abordado en múltiples ocasiones pero que aun no llega a manifestarse como un patrón para equilibrar la visión parcializada que existe en torno a la realidad cubana.
CADAL, contribuye una vez más a estos empeños con la serenidad que le caracteriza y el rigor profesional como denominador común en sus trabajos de análisis e investigación  sobre diversas problemáticas latinoamericanas.
Ahora, la entidad no gubernamental con sede en Buenos Aires, Argentina, pone en perspectiva la labor de varios diplomáticos que resultaron ganadores tras una encuesta sobre su labor en defensa de los derechos humanos durante su finalizada misión en Cuba.
Para los demócratas cubanos son muy familiares los nombres de consejeros tales como, Cecilia Witjers (Holanda), Volker Pellet (Alemania) e Ingemar Cederberg (Suecia), los tres homenajeados por asumir con valentía y resolución su postura a favor de las personas que dentro de la Isla han apostado por luchar pacíficamente contra una dictadura cincuentenaria. Valga apuntar que no fueron los únicos diplomáticos en adoptar esta loable posición de principios.
El libro que engrosa el amplio fondo testimonial de una época aun por concluir y que, sin dudas, dejará un legado funesto para las próximas generaciones, no hubiese fructificado sin los auspicios de Gabriel Salvia, quien fue el compilador, al margen de sus responsabilidades como el director de CADAL.
Nadie podrá alegar desconocimiento en un futuro cercano, sobre la podredumbre de un proyecto solo viable en teorías oportunistas.
No importa que la calumnia se utilice como arma para destruir a quienes, dentro y fuera de Cuba, exponen las evidencias de una gran estafa.
No importa que los atropellos contra los cuestionadores, en intramuros, del rancio e inmutable status quo, sigan perpetrándose sin escrúpulos.
Como dice la biblia en el libro de Eclesiastés, todo tiene su tiempo.
La verdad, al final se impone. No la absoluta que se fragua en los talleres del partido único, sino la que nace en cada ciudadano. Esa que por decirla se adquiere, automáticamente, el estigma de contrarrevolucionario.

     

       


   
    

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                                           INCREÍBLE, PERO CIERTO.
                                                                        Jorge Olivera Castillo. Sindical Press.
Nada o casi nada se puede esperar del Consejo de Derechos Humanos de la ONU respecto a la situación que prevalece dentro de Cuba.
La reciente recogida de firmas por parte personas que integran diversas agrupaciones de la sociedad civil alternativa, con el objetivo de reclamar al gobierno la ratificación de los pactos de derechos civiles y políticos, así como también los económicos, sociales y culturales, parece haber sido otro esfuerzo condenado al fracaso.
Para avalar tal opinión, basta fijarse en una noticia publicada el día 22 de junio, en el periódico Granma, el órgano oficial del partido comunista.
El régimen que debía recibir críticas y condenas por su largo historial de violaciones a los derechos humanos, ha sido beneficiado con sendos elogios por constituir un ejemplo de “buenas prácticas en materia de libertad de reunión y asociación pacíficas”, según el informe presentado por el Relator que atiende esa materia en la referida institución.
Es increíble que todavía no existan los mecanismos adecuados para fiscalizar de una manera competente las realidades que se suscitan en cada país, respecto a las arbitrariedades y censuras que afectan el ejercicio de una parte o de todos los derechos a disfrutar de forma equitativa e incluyente.
Frente a este inmerecido aval, habría que pensar no tan solo en la ineptitud de los encargados en las evaluaciones periódicas de los países miembros del Consejo, sino en posibles simpatías y acuerdos tras bambalinas que terminan  facilitando las tropelías de un despotismo, en este caso de un gobierno que supedita el usufructo de las libertades fundamentales a los estrictos códigos del partido comunista.
Es imposible dar crédito a unas opiniones a colocar en las antípodas de un contexto, donde se puede ir a la cárcel por reunirse dentro de un domicilio a intercambiar puntos de vista sobre el legado de Mahatma Ghandi y Martin Luther King, por solo mencionar dos realidades que conforman apenas un segmento del universo represivo.
Decenas de asociaciones independientes, aguardan, no ya por una legalización, sino por tan siquiera una respuesta de los funcionarios del Ministerio de Justicia, donde se formulen las causas de lo que constituye una negación de facto.
Los solicitantes quedan en un limbo jurídico, al no haber un dictamen formal. Al insistir en que se cumplan los procedimientos vigentes para estos trámites, se corre el riesgo de integrar las listas negras de la policía política.
El ataque de una turba formada con el personal de los centros de trabajos aledaños, se incluye entre las probables consecuencias, ante las demandas de una explicación por el humillante alargamiento de los plazos para obtener alguna comunicación concreta.
Esas embestidas, regularmente practicadas en todo el país, llevan el disfraz retórico de “reacciones del pueblo enardecido”.  De esta forma los agentes del Ministerio del Interior intentan desvincularse de una operación que nada tiene de espontánea.
El uso de personal civil para esos actos, es algo común dentro de una espiral de violencia selectiva con vistas a mantener la sociedad bajo control.
Volviendo al tema, la diferencia entre la anterior Comisión y el actual Consejo de Derechos Humanos, parecen no ir más allá de un cambio parcial en el nombre.
Con este veredicto sobre Cuba, se confirma un proceder cuestionable.
Tras conocer las loas del Relator, el delegado del gobierno de la Isla en el cónclave, Juan Antonio Quintanilla, puso en perspectiva los “avances” en cuanto a libertad de reunión.
En la nota aparecida en el Granma apuntó que “en nuestro país existen amplias libertades para el ejercicio de este derecho, lo cual se ejemplifica en la existencia de más de 2 200 organizaciones no gubernamentales en las más diversas esferas”.
El funcionario sin quererlo se contradice. Una sola pregunta basta para poner en entredicho sus alegaciones: ¿Por qué la reticencia de Cuba a ratificar los Pactos Internacionales de Derechos Humanos?
Razones tienen para no comprometerse a acatar disposiciones que obligarían a desmontar un sistema diseñado para funcionar a partir de la censura y la intolerancia.

  
    

                                            ESCARMIENTOS A GRANEL.     
                                                                   Jorge Olivera Castillo.
En las más recientes nóminas carcelarias del presidio político, hay nuevos nombres. No es ninguna sorpresa que la cifra vaya en aumento.
Se sabe que en la fórmula estalinista para mantener la sociedad dentro de los fronteras de la obediencia o el silencio, no faltan los fiscales que dictaminan  la culpabilidad del acusado con talante de verdugos medievales, los jueces listos para añadir su cuota de cinismo en la farsa, y los acusadores y testigos seguros de que el destino de su víctima culminará en una celda inmunda o en un cubículo repleto de delincuentes y locos.
Uno de los últimos condenados ha sido Bismarck Mustelier.
Según el coordinador de la Unión Patriótica Cubana (UNPACU), José Daniel Ferrer, agrupación a la que pertenece Mustelier, los hechos se produjeron a raíz de una protesta, ocurrida en el mes de abril de año en curso, debido a deficiencias en la atención médica urgente a una niña accidentada en un centro hospitalario de la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda urbe más importante del país, ubicada en el extremo oriental de la Isla.
Tras una refriega con policías e integrantes de la seguridad del estado, en el momento de la detención, se procedió al confinamiento en una celda de castigo para instruirlo de los cargos de atentado y resistencia.
El fallo del tribunal por ambos delitos, que tanto familiares como José Daniel desmienten, fue de dos años de privación de libertad.
Con este desenlace, ya suman cuatro las penas carcelarias aplicadas contra miembros de la UNPACU.
El relativismo de las opiniones que fundamentaron un relajamiento acerca del accionar represivo, específicamente el relacionado con la disminución de las condenas a prisión por razones políticas y la concesión de indultos a varios centenares de reos, sobre todo sancionados por delitos comunes, cobra hoy una vigencia difícil de rebatir.
Poco a poco el número de personas condenadas por su activismo a favor de transformaciones democráticas, la defensa de los derechos humanos o el ejercicio de los derechos fundamentales al margen de las prohibiciones existentes, ha ido en aumento.
La estrategia gubernamental frente a estos asuntos sigue el perfil trazado desde que surgieron los primeros focos de resistencia contra el totalitarismo.
Sin poder darle un uso libertino al fusilamiento, debido a que la lucha se limita al empleo de medios pacíficos, se ha codificado el empleo de métodos más sutiles, con sobradas razones para encasillarlos como procedimientos crueles y degradantes.
Que hayan forrado el garrote con papel celofán y repitan que es un especie de objeto museable, la realidad expone que la represión pura y dura forma parte del arsenal de Raúl Castro.




Salvo puntuales consentimientos para el desarrollo de ciertas libertades, más paródicas que auténticas, lo que predomina en el ambiente es el agrio sabor de la censura.
Si no median autorizaciones del “alto mando”, es de tontos creer en la espontaneidad de los sujetos vinculados directa o indirectamente a las instituciones oficiales, para oficiar debates, coloquios, entre otras actividades donde se ventilan temas espinosos del acontecer nacional.
Todo está regulado para que no se salga de los parámetros establecidos. El caso de Bismarck Mustelier define las pautas de una permisividad que contrasta con un escenario que todavía consigue  algún que otro elogio.
Es hora de convencerse de que Raúl Castro no asumirá el papel de Gorbachov dentro de una dinámica que continúa atada a los vicios de una mentalidad retrógrada y carente de visión en cuanto a remontar los límites de una ideología fracasada y sin futuro.
La calle, como a menudo recuerdan los amos y sus adláteres, es de los revolucionarios. Es decir de los que no se aparten ni un milímetro de las coordenadas que el partido único retoca cada día con tinta china.
Con la apoteosis de los actos de repudio y la tendencia a poner tras las rejas a los inconformes, Raúl Castro se revela como un continuador de lo que nunca debió suceder en Cuba y menos por tan largo tiempo.
Las dictaduras son incapaces de regenerarse. Tratan de alargar sus plazos de supervivencia con fintas de pugilista amateur.
No engañan a nadie, pero la mayoría prefiere callar ante el brutal sonido del puño de hierro grabado en la memoria.
Esos ruidos producen sobresaltos, pero también determinaciones para saltar por encima de los miedos.
Aunque parezca ilógico, hay circunstancias donde es preferible la cárcel antes que continuar padeciendo la deshonra de ser tratados como una subespecie humana.  
Estar todo el tiempo bajo los disfraces de ocasión con tal de no buscarse problemas, es una inconsecuencia de devastadores efectos psicológicos.
Por suerte, y a pesar de los castigos, crece la cantidad de coterráneos dispuestos a abandonar esas posturas.