viernes, 29 de agosto de 2014

DERECHOS HUMANOS

                                       Limbo y perversión.
                                                                                      Jorge Olivera Castillo.
La Dama de Blanco Sonia Garro continúa tras rejas sin ser llevada a un tribunal. Desde marzo del 2102 guarda prisión en la cárcel de mujeres conocida como el Guatao, ubicada en las afueras de La Habana.
Los otros implicados en la causa 418 de 2013, su esposo Ramón Alejandro Muñoz y Eugenio Hernández Hernández, están en la misma condición: encerrados a la espera de la vista oral.
El caso se mantiene en un limbo legal. Nadie sabe las causas de la demora. No es la primera vez que el régimen procede de esta manera, existen evidencias anteriores de activistas contestatarios que estuvieron un tiempo en cautiverio y después fueron liberados sin cargos. ¿Habrá un desenlace parecido en este caso?
Puede ser que los tres sean devueltos a sus hogares en el transcurso del año y los delitos que se le imputan tales como, Atentado, Desorden Público y Tentativa de Asesinato queden anulados.
También es posible que en las próximas semanas hagan un remedo de juicio en el cual condenen a Sonia a una pena que no exceda los tres años o menos.
Respecto a su cónyuge y al otro activista contestatario, es de esperar que los sancionen con mayor severidad.
 Independientemente de los pronósticos, lo que debería valorarse y denunciarse sin descanso es la arbitrariedad legal. Una vez más se demuestra la dependencia del Ministerio de Justicia de lo que decida la policía política.
¿Acaso en un contexto como este podría celebrarse un juicio con todas las garantías procesales?
Recuerdo en marzo de 2003, cuando fuimos a la cárcel 75 opositores y líderes de la sociedad civil pro democrática.
En los procesos no hubo ni rastro de transparencia. Desde un principio sabíamos que nuestras sentencias habían sido determinadas por el Ministro del Interior y lógicamente aprobadas por Fidel y Raúl Castro.
La defensa fue parte de un montaje por medio del cual trataron de dar un barniz de legitimidad a lo que en sí era un ajuste de cuentas del poder contra el movimiento que aboga por una transición pacífica hacia un Estado de Derecho.
Los abogados poco pueden hacer por las personas que son acusadas por delitos políticos. No hay dudas de que con Sonia no habrá sorpresas. Todo está bajo el control de funcionarios con la potestad de hacer lo que le venga en ganas.
El hecho de ser mujer y tener hijos menores de edad, junto a las campañas internacionales a favor de su liberación, pudieran estimarse entre los motivos para su regreso al hogar antes de diciembre.
Por supuesto que solo se trata de una apreciación. Esos detalles no son suficientes para asegurarse de la indulgencia de los verdugos.
Tal vez quienes la mantienen en ese estatus consideren que ya recibió su merecido. Son más de 28 meses de sufrimiento. Una experiencia difícil de olvidar.
Cualquiera que haya pasado por la prisión política en Cuba puede corroborarlo.
  
     


 



SALUD PÚBLICA

                                      Sangre y desastre.
                                                             Jorge Olivera Castillo.
¿Por qué desde el policlínico del municipio Nueva Paz, en la provincia Mayabeque, se trasladaron recientemente muestras de sangre en un transporte público y no en un vehículo hermetizado como corresponde?
El opositor Joaquín Palomino Berra, fuente de la información, teme que  con tal proceder se haya puesto en riesgo la vida de cientos de personas.
Aparte de favorecer posibles contaminaciones que van de la hepatitis hasta el VIH, la sangre podría haberse descompuesto debido a los 60 kilómetros de distancia entre la entidad y los laboratorios provinciales. Trayecto a recorrer bajo temperaturas por encima de los 33 grados centígrados.
Según Palomino, “la directora del centro aseguró que se trataba de muestras inocuas, pero eso no justifica una operación que viola las normas establecidas”.
Con los niveles de descontrol e indolencia presentes en todo el país, cabe la posibilidad de que la sangre escondiera algún germen patógeno.
Las dudas no son gratuitas. En la actualidad, son pocos los hospitales y policlínicos que cumplen con los requisitos para mantenerse abiertos al público.
Mugre, falta de insumos, deterioro arquitectónico, baños convertidos en réplicas del infierno y personal de dudosa calificación son el denominador común.
Si en más del 80% de las instituciones de salud capitalinas la situación va de mal a peor, ¿cómo será en la periferia?
El hecho de que el policlínico de Nueva Paz sea un eslabón más en la cadena de desatinos, no es para asombrarse.
Los episodios que tienen lugar, a diario, en cuerpos de guardias, laboratorios, salones quirúrgicos  y salas de ingreso, bordean la ficción.



Duele decir que muchos pacientes mueren debido a las infracciones de médicos y enfermeros y no por el padecimiento por el cual fueron internados o recibieron algún tipo de atención.
Por ejemplo, en Cuba es perfectamente posible que un ingreso por gripe evolucione a una neumonía letal no por predisposiciones físicas del paciente sino por el entorno nauseabundo y la dejadez del personal.
Las preocupaciones de Palomino  están justificadas. El traslado pudo generar una tragedia.
La pureza o nocividad de las muestras no es el tema central del problema.
Al menos no ha habido noticias de vertimientos de sangre que provocaron una calamidad sanitaria, aunque los cubanos sabemos que este tipo de evento pasaría inadvertido en los medios oficiales.
El quid de la cuestión es la irresponsabilidad de quienes autorizaron el envío.
¿No había combustible para el vehículo idóneo?, ¿existe ese tipo de transporte en la localidad?, ¿o es normal que las muestras viajen en ómnibus a expensas de derrames, fermentaciones y a riesgo de convertirse en un banquete para las moscas y otros vectores?
Independientemente de la respuesta, el evento sirve para tomarle el pulso al derrumbe de un paradigma. La salud pública en Cuba es un desastre.



DERECHOS HUMANOS.

                                 Cuba a la deriva.
                                                           Jorge Olivera Castillo.
La detención de opositores crece en espiral, el nivel de vida continúa en picada y el número de cubanos que optan por escaparse del socialismo, rumbo a los cayos de la Florida, es cada vez mayor.
Son detalles sobresalientes de la actualidad que el régimen insiste en ocultar a toda costa.
La prensa oficial evita esos asuntos. Nuevamente muestra sus fisuras en el orden profesional. Su rol se limita a defender a la élite de gobierno.
Esperar un cambio de perspectivas en este sentido es perder el tiempo. Los éxitos, la mayoría hechos a la medida de las circunstancias, seguirán teniendo prioridad en todos los medios de comunicación.
El terror y los fracasos del modelo vuelven a quedar al margen. Se sufren en carne propia o se conocen a través de rumores, nunca llegan a las páginas del Granma o Juventud Rebelde y mucho menos al noticiario de la televisión.
¿Cuántos cubanos se enteraron de las decenas de arrestos ocurridos el domingo 24 de agosto en la ciudad de Santiago de Cuba, a raíz del tercer aniversario de la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)?
¿Y de los 36 balseros rescatados en el Caribe hondureño?
¿Y de la reiteración del cantautor español Joaquín Sabina, en la ciudad de Santiago de Chile, de sus cuestionamientos al sistema político que rige en Cuba hace más de 50 años?
El país que exhiben en las vitrinas los mercaderes de la mentira es una falsedad. Quieren vender la revolución con un baño de oro, pero por más que lo intenten, el óxido y las abolladuras salen a relucir.
No hay que esforzarse mucho para reconocer que el viaje por el camino opuesto al prestigio y la decencia es irreversible.




Basta fijarse en el legado de ruinas morales y materiales para convencerse de que el socialismo fue, y desafortunadamente todavía es, una amarga experiencia, una desgracia para quienes han tenido que padecerlo en silencio por el miedo, aplaudiendo por instinto de conservación o enfrentándose a pesar de las consecuencias.
Entre los escombros, no faltan las notas triunfalistas y el elogio para quienes ostentan el poder absoluto y por tanto tienen la responsabilidad absoluta del desastre nacional.
Esas sombras que opacan el presente y amenazan con ser más densas en el futuro, son las que deben hacer acto de presencia en los órganos de difusión masiva.
Es hora de adecentar el país. Para eso es preciso entrar en otra dimensión. Dejar atrás toda la parafernalia ideológica creada por un grupo de pícaros que llegaron con vestiduras de ángeles.
Sabina, un izquierdista de pura cepa apuesta, una vez más, por alejarse del castrismo. Es un apostata convencido. Otro que se dio cuenta de la estafa y que no va dar marcha atrás a su postura.
En cualquier momento publican una diatriba, contra el músico y poeta, en la página cultural del Granma.
Entre las cosas que dijo al Nuevo Herald desde la capital chilena, vale resaltar  la que asegura que en sus visitas a Cuba fue tratado como un turista privilegiado y no como un cubano que sufriera y soportara la dictadura. Por otro lado, dijo que ama mucho a Cuba, pero que lamentablemente la Isla se parece mucho a un desastre histórico.
Se salva que es extranjero y famoso. Suficiente para evitar la cárcel, el acoso permanente o un acto de repudio.